Bienvenidos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

En línea
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 48 el Enero 5th 2011, 10:27 am.
Últimos temas
Últimos temas
» Cosas del destino [Fic LaddAngy]
por Ángelo Da Vinci Diciembre 19th 2012, 2:05 am

» Mis bebes..(Fan fic/art/etc)
por Chikage Akiyama Octubre 22nd 2012, 4:56 pm

» Mis dibujos >///<
por Luna Hattori Octubre 22nd 2012, 9:33 am

» [Fanfic crossover] Troubles
por Invitado Septiembre 18th 2012, 11:15 am

» [FanFic] 蝶の解放 (LaddAngy)
por Ángelo Da Vinci Septiembre 17th 2012, 5:43 am

» El príncipe de las tinieblas [Vampírico]
por Candy-Candy Septiembre 15th 2012, 7:33 am

» Dibujos :)
por Lenore Julio 4th 2012, 4:26 am

» Amarte así [Fanfic Yaoi +18]
por Hakudoshi Hibiki Junio 30th 2012, 9:42 am

» Mis dibujos, aunque los subo con algo de duda...
por Alexei Dorban Junio 22nd 2012, 12:57 am

» Historia de un guerrero
por Marcus Fenix Mayo 4th 2012, 9:41 pm

» Meanwhile
por Gunji Abril 4th 2012, 2:02 am

» Akuma no Sokutsu
por Accelerator Raven Febrero 26th 2012, 9:53 pm

» [FanFic]el amor lo puede todo??
por naruto uzumaki 99 Febrero 17th 2012, 9:56 am

» Musa (Oneshot Yuri +18)
por sirumy Febrero 16th 2012, 6:01 am

» [FanFic]Akiharu's Crimes 1x01
por Takumi Rikuto Febrero 12th 2012, 8:51 am

» Fan Fic : Una Nueva Orden (Basado D.Gray-man)
por Evelÿnne Febrero 11th 2012, 10:12 am

Redes
Pequeñas Actualización
Derechos Reservados

[FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Ladd Russo el Junio 6th 2011, 5:31 am

Después de darle muchas vueltas a la idea al fin me he decidido a "estrenarme" en este subforo con mi bebé monstruoso (que es como yo llamo cariñosamente a esta historia xDD). Antes de nada me gustaría indicar que este fic lo empecé hace unos tres años pero lo abandoné el pasado. Sin embargo ahora me gustaría terminarlo y sé que la mejor manera de inspirarme es compartiéndolo con alguien más. He escogido este foro porque en él me siento como en casa y creo que hay por ahí algún/@s usser que lo sabrán apreciar (¡animo a todas las pervertidas como yo a leerlo! xD).

Algunas advertencias para que luego nadie se asuste: +18, yaoi (RoyEd, EnvyEd y lo que surja (?)), violencia, sangre, violaciones, pedofilia (Edward tiene quince así que supongo que se considera como tal o.ó), lenguaje obsceno, drama (mucho, mucho drama) y... creo que ya está todo xDDD ¡Ah! Como dato de interés añadiré que este fic está basado en la trama del primer anime de FullMetal Alchemist.

Y ya, sin más dilación, le dejo a quien aún tenga ánimos de leer (xD) a mi bebé. Espero que lo disfruten ^^


Capítulo I

El día había sido especialmente pesado para el joven Edward Elric. Una vez más había ido al despacho del coronel Mustang para intentar conseguir el permiso que necesitaba para marchar hacia el Este, pero nuevamente la respuesta de Roy había sido negativa:

-De eso nada Acero. Tienes trabajo aquí y el Este es ahora una zona peligrosa.- había respondido con seriedad el coronel.

-¡Coronel tengo que ir, es importante!- le había gritado Ed, dejando muy claro su punto de vista.

-Mira enano (¡¿A quien coño llamas tú renacuajo taponcete enanín?!), no me toques las narices ¿vale?

-¡Insisto, Coronel! Si no me deja marchar redactaré un recurso alegando que usted está dificultando mis investigaciones.- le había amenazado el Alquimista de Acero, furioso a más no poder.

Esto ya había sido demasiado para los nervios de Roy, que se había levantado tan deprisa de su silla que esta había caído al suelo con estrépito. Ed tuvo que retroceder involuntariamente.

-¡Alquimista de Acero Edward Elric, usted se quedará aquí porque se lo ordena su coronel! ¿Entendido?

-Eres un cabrón Mustang.- había dicho Ed antes de darse la vuelta y marchar hacia la puerta.

-¿Es que no entiendes que es por tu bien, Acero?

La voz del coronel había sonado tan triste que Ed se dio la vuelta, sorprendido. Roy se había vuelto a sentar en su silla y hundía la cara entre sus manos. La furia del chico se redujo entonces un poco.

-Coronel usted sabe cual es mi misión en esta vida, sabe que no renunciaré a ella. ¿Por qué se empeña en poner obstáculos constantemente?

-Porque eres un niño Edward y yo un adulto…

-¡No empieces otra vez con el rollo de que los adultos deben proteger a los niños!- había exclamado Ed, recuperando parte de su mal humor.

Roy había alzado la vista y sus afilados ojos negros chocado contra los dorados de Ed.

-¿Qué no entiendes Edward que si no pienso en ti así las cosas son muy difíciles?

Ed se había vuelto a girar hacia la puerta y dicho mientras la abría:

-No le entiendo, Coronel.

-Porque eres un niño Edward, porque eres un niño.

Ed había salido entonces del despacho cerrando de un sonoro portazo. Tan enfadado estaba que casi chocó contra su hermano en la entrada del cuartel. Se disculpó y, ante la pregunta de preocupación de su hermano pequeño, intentó disimular su enfado. Para huir del interrogatorio de Al el chico argumentó que se encontraba cansado y se dirigió hacia su pequeño piso alquilado ante la mirada sorprendida de su hermano.

Edward entró en el piso y se lanzó sobre la cama con desánimo. “¡Maldito coronel de pacotilla! ¿Quién se cree que es? ¿Mi padre? ¡Estúpido! ¡Cretino!... ¿Si no pienso en ti así las cosas son muy difíciles? ¡Que puñetas quiere decir con eso! ¡Estúpido Roy!”

~0~

Al mismo tiempo que todo esto pasaba, en la guarida subterránea de los homúnculos se estaba celebrando una reunión secreta. Lust, Gluttony, Sloth, Wrath, Envy y su jefa, Dante, discutían un tema muy importante para ellos:

-El tiempo se agota, debemos conseguir que Edward Elric termine la piedra para nosotros cuanto antes.- decía Dante con seriedad.

-¡Capturémosle y obliguémosle a transmutarla!- exclamó Envy con una sonrisa maligna.

-Eso no servirá, él no la hará para nosotros sin más.- intervino Lust, más sensata.

-Pues lo torturamos hasta que hable. Yo me encargo de eso.

-No. Lust tiene razón, debemos pensar en algo mejor.

-¿Y si secuestramos a su hermano?- propuso Sloth.

-Greed ya lo intentó y falló.- les recordó Lust.

-Pero nosotros somos más y mejor preparados que él.- dijo Sloth con su tranquilidad habitual.

-A mí me gusta más la idea de Envy.- intervino Wrath por primera vez.

-¡No!- habló Dante.- De momento les dejaremos libres, ellos mismos están buscando la forma de crear la Piedra Filosofal. Pero no tenemos mucho tiempo así que habrá que guiarlos un poco. Sloth, habla con Pride y que consiga que envíen a los hermanos Elric al Este, a las revueltas. Ese será el escenario perfecto para crear la piedra.

-¡Dante-sama todo iría más rápido si les capturáramos y…!- la interrumpió entonces Envy, incapaz de callar por más tiempo.

-Deja de lado tus ansias de venganza Envy, no me obligues a castigarte.- le advirtió Dante con frialdad.

-¡Pero yo quiero verlo sufrir! ¡Quiero ver como la vida de ese enano se apaga delante de mis ojos y bajo mis manos!

-Quizás cuando haya creado la piedra Dante-sama te lo permita.- intervino Lust con una sonrisa divertida, disfrutaba viendo así a Envy, enfadado y frustrado.

-¡No puedo esperar tanto! ¡No soporto pensar que es enano lleva su sangre!

-¡Envy!- Dante se puso en pie, claramente enfadada.- Te prohíbo que mates a Edward Elric hasta que yo te lo diga.

Envy quería replicar pero tuvo que morderse la lengua a sabiendas de lo podría ocurrir si le llevaba la contraria a su jefa. Finalmente dejó escapar un grito de impotencia y salió de la sala de muy mal humor. Mientras se montaba en el ascensor que le llevaría a la superficie tomó una decisión.

-Está bien, no le mataré.- susurró con una sonrisa sádica.- Pero nadie dijo nada de que no pudiera divertirme un poco con él… ¡Prepárate Edward Elric!

~0~

Al caminaba por la calle apesadumbrado. ¿Qué era aquello que preocupaba a su hermano? Se preguntaba mientras golpeaba con el pie una lata vacía. El joven había decidido dar un paseo mientras hacía tiempo para ir a su casa, pues quería darle tiempo a Ed de tranquilizarse. ¿Por qué Ed siempre salía tan enfadado del despacho del Coronel Mustang? A Al le parecía que el coronel era una persona seria y tal vez algo fría, pero al fin y al cabo se preocupaba por ellos, algo que su hermano no parecía comprender.

-¡Alphonse-kun!- exclamó una voz tras él.

Al se giró para ver como la teniente Ross llegaba hasta él corriendo para luego pararse ante él y saludarle con un gesto de la mano.

-Buenas tardes Ross-san, aunque ya más bien es de noche.- comentó la armadura con su característica amabilidad y despreocupación. Sin embargo el preocupado gesto de la mujer le hizo cambiar de tono.- ¿Qué ocurre?

-Ha llegado un mensaje urgente desde Rizenbul.- informó la morena con rapidez.- La señorita Winry Rockbell solicita su presencia y la de su hermano cuanto antes.

-¿Winry? ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?- el tono de Al sonó muy afectado y ansioso.

-No nos ha dado datos concretos, solo que necesitaba su presencia porque al parecer una tal Pinako había sufrido un accidente.

-¿Pinako-san? ¡Oh, no puede ser!- exclamó la vacía armadura.

-Edward-kun ya ha sido informado y marchó inmediatamente hacia Rizenbul.- siguió diciendo Ross.

-¿Qué? ¿Se ha ido sin esperarme?- se sorprendió Alphonse.

-El mensaje parecía tan urgente que se marchó de inmediato y me pidió que le avisara. Lo he preparado todo para que pueda coger el tren que sale hacia allí en media hora.- explicó ella dándolo un billete de tren.

Al apenas murmuró un gracias mientras salía corriendo hacia la estación con el corazón encogido, por decir algo. Sabía que se tardaba un día entero en llegar desde Ciudad Central hasta Rizenbul y estaba muy preocupado por el estado de salud de la tía Pinako. Ojalá no estuviera…

Tenía que darse prisa.

~0~

Ed había decidido darse una ducha fría para relajarse, consciente de lo mucho que le había afectado las palabras de Mustang. El agua resbalaba por su espalda con lentitud y repiqueteaba contra su brazo y su pierna metálicos impidiéndole oír nada más. Al fin cerró la llave del agua y salió de la ducha mientras agarraba una toalla para secarse. Se calzó unos shorts azul claro y una camiseta blanca sin mangas, dispuesto a acostarse en cuanto saliera del baño. Se secó con fervor su dorado pelo para luego recogérselo en una trenza y salió.

-¿Al? ¡Al! ¿Estás aquí?- preguntó en voz alta.

Pero nadie le respondió y el chico comenzó a preocuparse un poco. Hacía tiempo ya que había anochecido y Al no solía llegar tarde a casa ni deambular por ahí solo. Fue hacia su habitación y se asomó por la ventana. Estaban en el ático de un edificio de cinco plantas, bastante aislados para poder llevar sus investigaciones sobre la Piedra Filosofal en secreto. Suspiró, confiando en que su hermano estuviera bien.

De repente, antes de que tuviera tiempo para preguntarse que ocurría o pudiera reaccionar, alguien le agarró del hombro y dio un fuerte tirón, dándole la vuelta y estrellándolo de espaldas contra el cristal de la ventana, dejándolo desorientado durante unos segundos. Inmediatamente sintió como se colocaban muy cerca suyo, inmovilizándolo por completo al colocar su agresor una de sus piernas entre las de Ed, separándolas, y agarrando su brazo metálico con fuerza mientras que el otro brazo del desconocido se interponía entre él y la ventana, sobre su hombro.

-T-tú…



-Cuanto tiempo sin verte, enano.- rió la cruel voz de Envy, que sonreía muy abiertamente.

Edward se estremeció. El homúnculo le había pillado completamente desprevenido y con la guardia baja. Su cerebro trabajaba a mil por hora para intentar hallar una forma de escapar de allí, pero sin éxito. Y la sonrisa malévola de Envy no hacía más que incrementar su preocupación. Lo único que se le ocurrió a Acero fue intentar ganar tiempo.

-Si, hace bastante tiempo… aunque no se puede decir que me alegre de verte.

-¡Oh, que cruel puedes llegar a ser, enano!- ironizó el homúnculo sin dejar de sonreír, divertido.

-¡No me llames enano, cabrón!- gritó Ed lleno de ira, ni siquiera el temor era capaz de tranquilizarle cuando alguien se metía con su estatura.- ¡Y quítate de encima estúpido!

Pero Envy no se movió, solo sonrió con más fuerza y acercó su rostro al del joven.

-¿Te molesta que esté tan cerca, enano?- preguntó con voz sensual muy cerca de su oreja.

Edward se puso completamente rojo y comenzó a revolverse para intentar escapar. Envy siguió sin moverse y apretó con más fuerza el brazo de acero del alquimista para evitar que este pudiera moverlo y juntar las palmas, consciente de que entonces el chico usaría la alquimia contra él. Como Ed no desistía en su intento desesperado de escapar, el homúnculo tuvo que hacer algo drástico.

-Deja de revolverte de una maldita vez.

Con un brusco movimiento rompió el brazo metálico, dejándolo caer inservible contra el costado del chico.

Ed abrió mucho los ojos, sorprendido. Con el brazo inutilizado sus posibilidades de usar la alquimia se reducían considerablemente: estaba completamente atrapado.

-¿Qué es lo que quieres, homúnculo?- preguntó serenándose todo lo que pudo y mirándolo con odio y frialdad.- Por que si me vas a decir otra vez lo de la piedra…

-¡A quién le importa esa estúpida piedra! No a mí, Acero.

-Pero entonces…

Los ojos morados de Envy relucieron con tanta maldad que Ed se estremeció involuntariamente. Envy se acercó todavía más a él, ejerciendo presión con su pierna sobre las del otro, obligándolo a permanecer en aquella comprometida postura. Manteniendo aún una de sus manos sobre la pared, sobre el hombro de Edward, colocó la otra sobre su mejilla, acariciándola con lentitud y provocando otro estremecimiento sobre el chico.

-Te pareces tanto a él…- susurró mientras acercaba su boca al oído de Ed.- Los mismos ojos, el mismo pelo, el mismo olor… eres condenadamente igual.

-No sé de que me estás hablando.- la voz del alquimista sonó débil y temblorosa.

-No en vano eres su hijo.- seguía diciendo Envy sin prestarle atención.- Y lo que yo quiero saber es si te pareces a él en otros aspectos… ¿tus gritos de dolor sonarán igual?- el homúnculo parecía estar hablando consigo mismo en voz alta en lugar de con Ed. El chico se sobresaltó al escuchar aquella pregunta y la que vino después.- ¿Sentiré yo, a caso, el mismo placer al torturarte a ti que al torturarlo a él?

La mano que acariciaba la mejilla del Acero dejó de hacerlo de golpe, aplicando tanta fuerza en su última pasada que dejó cuatro profundos surcos en la cara del chico, que comenzaron a sangrar rápidamente y provocaron que Ed soltara un grito, más de sorpresa que de dolor.

Ed tragó saliva y volvió a revolverse, consciente de los planes de Envy.

La mano del homúnculo se cerró como una garra sobre el cuello de su víctima y le arrancó todo el aire de golpe. Ed jadeó e intentó no gritar de dolor por las uñas que se le estaban clavando dolorosamente en la garganta. Había un brillo de locura en los ojos de Envy y algo en su risa hizo que la sangre de Ed se congelara en sus venas.

-¡Suéltame!- graznó Ed medio asfixiado.- Estás perdiendo tu tiempo… mi hermano vendrá enseguida y entonces…

-¡Ja! Tú querido hermanito no aparecerá por aquí, tenlo por seguro.- se mofó Envy, comenzando a alzar a Ed del suelo con una sola mano. Su fuerza era sobrehumana.- Me he asegurado de que desaparezca del mapa durante al menos dos días. Eres todo mío durante ese tiempo. ¿No te parece simplemente maravilloso?- sentenció finalmente, burlándose del joven rubio.

Y fue entonces cuando Edward Elric comenzó a sentir pánico.

Luchó por llevar aire a sus pulmones, pataleó cuanto pudo pero las fuerzas le fallaban. Envy, que en un principio no había pensado en matar al chico, sino tan solo divertirse un rato con él, se encontró con que el odio y la locura de la venganza lo estaban dominando. Ya no era capaz de parar aunque sabía que si aquel chico moría existía la posibilidad de que Dante le matara por desobedecer una orden directa suya. Sin embargo se dio cuenta de que en esos momentos aquello no le importaba. Le traía sin cuidado. La venganza era tan dulce…

Ed comenzaba a perder la visión y sentía que su vida se estaba apagando a pasos agigantados. Veía que el homúnculo estaba como poseído, con los ojos desorbitados y el rostro marcado por un rictus terrorífico. Con las pocas fuerzas que le restaban, aprovechó que su agresor estaba despistado para alzar su brazo sano y acercarlo con lentitud hacia su palma mecánica. Un poco más…

La mano de Ed rozó la palma de metal y el chico se apresuró a posarla sobre el cristal de la ventana. Un brillo azulado distrajo la atención de Envy, aunque demasiado tarde.

Decenas de afiladas agujas de cristal surgieron rodeando a Edward y obligaron al homúnculo a soltarlo. Ed reaccionó rápido: dio otra palmada, esta vez en el suelo.

Una enorme estructura puntiaguda con forma de cono atravesó de lado a lado al homúnculo.

El gesto de Envy pasó de loca felicidad a una mueca de sorpresa mientras la sangre brotaba de su boca y caía, aparentemente muerto, sobre la gran aguja. Pero Ed sabía que estaba lejos de matar a su agresor, consciente de que solo tardaría unos instantes en recuperarse por la acción de la piedra roja.

Ed se levantó del suelo a trompicones y, jadeando, se alejó como pudo de la habitación, hacia la puerta de salida. Su única posibilidad radicaba en que consiguiera llegar a la puerta antes de que Envy se recuperara. Sin embargo, no había llegado al pomo cuando sintió un fuerte golpe en la espalda que lo lanzó cuan largo era sobre el suelo.

-Eso no me ha gustado nada, enano.- sonó tras él una fría voz con un deje de furia.

Ed intentó levantarse apoyándose sobre su brazo sano pero un fuerte dolor en la zona lumbar se lo impidió y le hizo soltar un grito ahogado. Envy rió mientras se acercaba lentamente hacia él, colocándose luego en cuclillas a su lado y tirando de la rubia trenza del chico para obligarle, dolorosamente, a alzar la cabeza y mirarle a los ojos.

-Ha dolido, y mucho. Nunca te han atravesado el estómago ¿verdad? Se siente algo así.

Envy giró el pequeño cuerpo de Ed para ponerlo boca arriba y descargó un violento puñetazo sobre su estómago. Ed ahogó otro grito y abrió mucho los ojos. Todo el aire escapó de sus pulmones y sintió como un hilillo de sangre corría por la comisura de su boca.

-Te había subestimado, pensé que con romperte el brazo bastaría.- siguió diciendo Envy mientras el chico intentaba recuperarse del golpe.- Pero no eres nadie sin tu alquimia ¿verdad, enano?

-No… me llames… enano…- jadeó Ed.

Envy dejó escapar una carcajada.

-Tienes muchos huevos para ser tan pequeño Ed-kun.- reconoció sin dejar de reír.- Aunque como ya te he dicho: no eres nada sin tu alquimia. ¿Cuánto te durarán las agallas sin esto?- le preguntó mientras alzaba el inservible brazo de acero.

Los ojos de Edward se desorbitaron al comprender lo que estaba a punto de hacer e intentó gritar para que se detuviera, pero el homúnculo no le hizo caso.

De un gran tirón arrancó de cuajo el implante del alquimista.

-¡¡AAAAAH!!- gritó el joven con todas sus fuerza cuando una ola de intenso dolor recorrió todo su cuerpo y cayó de nuevo al suelo.

Envy rió con auténtica malicia mientras lanzaba el implante hacia arriba para luego volver a atraparlo y miraba a Ed desde arriba, con desdén.

-A ver que haces ahora sin esto, “Acero”.

Ed apretó con fuerza los dientes para evitar volver a gritar. Ahora estaba completamente indefenso, todas sus posibilidades de escapar acababan de desaparecer. Sintiendo el miedo recorrer su cuerpo como hacía mucho que no lo sentía se dio cuenta de algo. Todo lo que había intentado negar al resto del mundo era verdad, el muro de autosuficiencia que se había construido se derrumbó, la verdad le golpeó como una maza, no pudo negar la realidad. Era un niño. Edward Elric no era más que un niño de quince años que se daba aires de adulto. Se dio cuenta de lo estúpido que había sido, se había creído por encima de los demás porque tenía algo que ellos no tenían: tenía la alquimia. Pero… ¿de qué le servía ahora la alquimia? Envy tenía razón: no era nada sin su alquimia… salvo un niño indefenso con aires de grandeza.

Y el pánico, el miedo y el horror se apoderaron de él. Gritó histérico cuando Envy lo alzó y lo golpeó contra la pared. Pidió socorro cuando los puños del homúnculo cayeron sobre él y lloró de terror cuando fue a dar contra el suelo y Envy se ensañó aún más con sus golpes.

El antiguo Ed se hubiera obligado a contener los gritos, su orgullo le hubiera mantenido firme cuando los golpes lo hicieron caer, hubiera preferido morir antes de darle la satisfacción a su enemigo de verlo rogar por su vida. Pero el nuevo Ed pensaba en aquello y no podía hacer otra cosa que gritarse lo estúpido que había sido. No podía vencer al dolor, no podía dejar de llorar, no podía dejar de suplicar…

No quería morir.

Era un niño, aún le quedaban demasiadas cosas por vivir, por probar, por ver.

Y aquello fue lo último que Envy vio reflejado en sus ojos dorados antes de propinarle una fuerte patada en la cabeza que le hizo perder el sentido.

~Continuará~


¿Qué? ¿Les gustó? Muy mi estilo, ¿verdad? xDD Si después de esto aún no me odian y, por el contrario, me tienen algo de aprecio les agradecería muymuchomuchísimo que me dejaran un comentario/crítica (constructiva a poder ser xD). Tal vez así me anime a postear el siguiente cap antes~ (¿chantaje? ¿dónde? xD). Como dato diré que ya tengo 14 capítulos en la recámara y con ánimo de ir a por los demás òwó


Última edición por Ladd Russo el Junio 10th 2011, 12:26 am, editado 1 vez
avatar
Ladd Russo
Vigilante
Vigilante

Mensajes : 416
Fecha de inscripción : 02/09/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: [FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Pandora Verdandi el Junio 8th 2011, 1:02 pm

Uuuuuuuuuuuuuuuh!!!!!

¿¿¿¿¿¿Cómo no he visto esto antes por aquí?????? FMA es mi manganime favorito y muchísimo más si es yaoi. Empecé en el mundo del rol como Edward y, y, y, y... Has hecho que añorara aquellos tiempos. Ains, he leído tu fic y, DEBES CONTINUAR, ya que es una orden ù,u

En serio, la has clavado mostrando esa característica rabia que tiene el rubio. La verdad es que me he reído mucho recordando cómo lo tenía que hacer yo en los roles, aunque todo sale de forma natural. ¿Te costó manejar a un cascarrabias como él? xD
Lo que más me gustó fueron los momentos EdEn, uuuuf, eso SÍ que me hizo recordar aquel fic (mi primer fic y único fic de FMA que empecé hace años con calidad no muy buena, aje), en el que abundaba el yaoi de todo tipo, tierno, violento, etc, etc. Argh, qué valiente por tu parte subirlo. Yo no creo que me atrevería a subir el mío, Los pecados de un alquimista.

De verdad, sigue subiendo que hace mil que no leo ningún fic de FMA *___*
avatar
Pandora Verdandi
Interna
Interna

Mensajes : 950
Fecha de inscripción : 28/01/2011
Localización : Reino Unido

https://twitter.com/Pandorachaan

Volver arriba Ir abajo

Re: [FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Ladd Russo el Junio 8th 2011, 8:11 pm

¿Cómo que tienes un fic de FMA y encima yaoi y no lo subes? Ò_Ó Por Dios Pandora, piensa un poco en mí y en mis sentimientos >O< ¡Egoísta! (?)

xDDD Ya en serio, súbelo (?) (o al menos pásamelo a mí >w<). Y me alegro de que te vaya gustando. En serio, me alegro mucho, es siempre una gozada leer lo que opina alguien de lo que escribes ^^ La verdad es que hace más de un año que no escribo nada nuevo de este fanfic, razón por la que no me acuerdo muy bien de qué sentía llevando a Edward xDD Pero lo que sí recuerdo es que me gustaba mucho más llevar a Envy (soy una sádica y disfruto con ese tipo de personajes xD). Lo único malo es que con los cap Ed cada vez será más OCC (se dice así, ¿no? o.ó), pero ya lo irás viendo.

En cuanto tenga tiempo de reeditar el cap2 lo subo ^^

P.D.: Kyaaaaaaah, alguien lee a mi bebé >w<
avatar
Ladd Russo
Vigilante
Vigilante

Mensajes : 416
Fecha de inscripción : 02/09/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: [FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Pandora Verdandi el Junio 8th 2011, 9:12 pm

¿Quién se puede resistir al sadismo de Envy? xDDDD

En fin, qué remedio. Te haré caso y lo buscaré en fanfiction para subirlo. Sí, desde que tengo el mac no he podido recuperar ninguno de mis archivos de mi antiguo pc D:
Y te lo dedicaré, pero aviso que no es nada comparado al tuyo, es un asco, fijo, fijo. Es decir, como está escrito digo. Más que un fic parece una obra de teatro con tanto diálogo. Supongo que lo quise hacer en plan película o algo así. De todas maneras lo subiré y ya me dirás tú. ¡Voy a buscarlo!

Y espero impaciente el siguiente cap *___*
avatar
Pandora Verdandi
Interna
Interna

Mensajes : 950
Fecha de inscripción : 28/01/2011
Localización : Reino Unido

https://twitter.com/Pandorachaan

Volver arriba Ir abajo

Re: [FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Ladd Russo el Junio 10th 2011, 12:25 am

Capítulo II

Roy estaba de muy mal humor. La reciente pelea con el joven alquimista de acero le había hecho perder la paciencia. ¿Cómo podía ser tan estúpido? ¿Cómo podía pensar que sólo quería interponerse entre sus investigaciones y él? ¡Aquel estúpido enano no entendía que todos se preocupaban por él! ¿Por qué no podía simplemente aceptar la verdad?: era un niño y debía comportarse como tal y dejar de hacerse el héroe.

No paraba de darle vueltas al asunto mientras paseaba hacia su casa tras la caída del sol. Se arrepentía de haberle dejado entrever sus sentimientos de aquella manera esa mañana, pero gracias a Dios parecía que Ed no había entendido la indirecta.

Suspiró. Se sentía tremendamente mal por las cosas que le había dicho al chico, especialmente por haberlo llamado enano cuando sabía lo mucho que le molestaba aquello. Sonrió para sí: le encantaba ver la cara de enfado de Ed en esas situaciones y ver como se subía por las paredes de enfado. Sin embargo eso no estaba bien, y lo sabía. No estaba bien que le insultara sólo para ver esa cara; no estaba bien que pensara en lo divertidas que eran sus rabietas; no era correcto que, por encima de verlo enfadado, deseara verlo sonreír de aquella forma tan amplia; no era bueno que cada mañana se levantara con la idea de poder ver de nuevo sus ojos dorados; no estaba bien que pensara en lo bien que le quedaría el pelo suelto cuando se suponía que estaba dándole sus órdenes.

En definitiva no era correcto sentir lo que sentía por él.

Lo había intentado negar, había intentado salir con otra gente para olvidarlo. Pero le resultaba imposible borrar su cara de su mente cuando besaba a otra persona ni desear que sus brazos estuvieran estrechando al pequeño alquimista en lugar de a aquella desconocida.

Aún así se defendía de sus propios sentimientos con el único argumento que tenía: Edward era un niño y él un adulto, con catorce años más. Ed tenía derecho a salir con gente de su edad, a enamorarse de una niña como él y vivir nuevas experiencias. Ed no correspondería los sentimientos de Roy…

Porque Roy estaba enamorado de él.

No había forma de negarlo y lo único que podía hacer era observarlo desde lejos e intentar protegerlo. Eso era lo único que pedía. Y lo único que Ed estaba empeñado en negarle.

Sin saber cómo, se percató de que sus pies le habían llevado hasta el portal de la casa de los hermanos Elric. Maldijo a sus propias extremidades por traicionarle de aquella manera y suspiró.

-Ya que estoy aquí podría subir a disculparme.- murmuró para sí mientras abría, sin mucha decisión, la puerta del rellano.

Subió con paso lento los interminables escalones que llevaban al ático de su subordinado. Desde luego si lo que los hermanos querían era espantar a las visitas lo habían conseguido: sólo mirar los cinco pisos de escaleras sin ascensor hacían que la mayoría de la gente se replanteará si era tan urgente subir a verles. Sin embargo, Roy se armó de valor y subió sin prisas.

Se asombró de descubrir lo destartalado que estaba aquel edificio, casi podrían considerarlo ruinoso. No parecía que aquella viviendas estuvieran habitadas, pues los tablones de madera bloqueaban la mayor parte de las puertas. ¿No le pagaban suficiente a Acero para permitirse un piso mejor?

Cuando llegó al cuarto piso comenzó a escuchar murmullos que le confirmaron que por fin se acercaba a la vivienda de Ed. Siguió subiendo mientras intentaba escuchar que era lo que pasaba. Le pareció oír un golpe sordo, seguido de otra sucesión de golpes más débiles y algo que perecía un quejido. Cuando llegó hasta la puerta pudo distinguir a la perfección algo que le dejó la sangre helada.

Un grito. Un grito agónico que era indiscutiblemente proferido por Ed.

Sin pensárselo ni un minuto, y dejándose llevar por una recién aparecida fuerza procedente del miedo, arremetió contra la vieja puerta de madera mientras gritaba:

-¡Acero! ¡ACERO!

Finalmente la puerta cedió antes las embestidas y se abrió, desencajándose de sus bisagras. Roy entró a toda prisa justo para escuchar el estruendo de los cristales rotos y ver como una oscura sombra huía de la escena. Mustang corrió hacia la ventana rota para observar al intruso, pero había desaparecido por completo.

Fue entonces cuando se giró hacia la sala y descubrió a Ed.

-¡Edward!- un grito desesperado salió de su garganta mientras corría hacia él y se arrodillaba al lado del inconsciente chico, tomándolo entre sus brazos y incorporándolo a medias.- ¡Edward responde! ¡Edward!

El horror asomó en los ojos del coronel al comprobar su estado. Tenía magulladuras por todo el cuerpo, varias costillas rotas y numerosos arañazos. El muñón del chico sangraba debido a la brusquedad con la que le habían arrancado el implante de metal, unas feas y sangrantes marcas moradas rodeaban su cuello, tenía el labio inferior partido y la nariz le sangraba. Lo que peor pintaba era una herida en la parte superior de la cabeza que sangraba bastante y que tintaba de rojo el pelo rubio de Ed.

Roy no sabía que hacer pero el miedo a perder a Edward le llevó a actuar por instinto. Lo primero que hizo fue comprobar su respiración y latidos, suspirando con alivio al hallarlos, lentos pero constantes. Luego sacó un pañuelo blanco de su bolsillo y lo colocó sobre la herida de la cabeza de Ed para contener la hemorragia. Comenzó a golpearle levemente las mejillas para devolverle la consciencia, cosa que consiguió tras varios minutos.

Ed abrió los ojos de golpe y Roy pudo leer en ellos durante un instante el terror, el miedo, que el chico había sentido instantes antes de desmayarse. Gritó y se revolvió violentamente entre los brazos de Roy, llevado por una momentánea locura.

-¡No, basta! ¡Suéltame! ¡Déjame! ¡No me mates! ¡NO ME MATES!

-Tranquilízate Acero, por favor.- intentó decirle el coronel, pero Ed no le escuchaba.

Entonces Roy hizo algo repentino, sin pensar en las consecuencias, sin importarle nada.

Abrazó a Ed con todas sus fuerzas, hundiendo la cabeza del chico en su pecho, susurrándole palabras de apoyo al oído.

-Tranquilízate, yo estoy aquí, todo ha pasado, estás a salvo.

Ed dejó de moverse entonces y se dejó llevar en aquel abrazo que tanto necesitaba. Y entonces comenzó a llorar.

Lloró de alivio al ver que todo había pasado, lloró de miedo, de dolor, de furia. Sin importarle que aquel fuera su coronel se desahogó sobre su hombro, llorando amargamente. Roy le dejó hacer, acariciándole con dulzura el despeinado y ensangrentado pelo, abrazándole cada vez con más fuerza, pero sin hacerle daño. Lo sintió tan pequeño, tan indefenso y asustado que casi se echó él a llorar también. Su corazón se estremecía dolorosamente ante aquella muestra de dolor por parte de su ser más querido.

-¿Quién?- preguntó únicamente.

Ed se estremeció entre sus brazos y lloró con más fuerza. Roy se arrepintió de haberle preguntado, pero una sensación de odio, furia y ansias de venganza se estaba extendiendo por todo su cuerpo. Deseaba saber quien le había hecho aquello a su pequeño. Tenía que saberlo para poder ir a buscarlo y matarlo.

Reiteró la pregunta con más insistencia y Ed se separó un poco de su pecho para mirarlo a los ojos. Roy vio las lágrimas surcar su rostro y mezclarse con la sangre. Ed abrió la boca para responder pero ningún sonido salió de su garganta. El coronel le acarició la espalda con su mano para darle ánimos. Finalmente el alquimista más joven bajo los ojos dorados y murmuró en un susurro tan bajo que casi no pudo oírse:

-Ese homúnculo…Envy…

Ed volvió a refugiarse en el pecho de su superior. Roy ya tenía un nombre. Se juró a sí mismo que en cuanto Edward estuviera a salvo y recuperado buscaría a ese bastardo y le mataría por haberle hecho eso al chico. Lo juró por su vida.

Mustang alzó cuidadosamente a Ed en sus brazos, refugiando su cabeza en el pecho del Alquimista de Fuego y lo llevó hacia la cama de su habitación. Cuando lo dejó sobre ella, notando que el chico hacía esfuerzos por no separarse de él, Ed se apresuró a apretar la almohada contra su pecho, como si pensara que tener cerca algo podría protegerlo. Roy sintió una punzada de compasión y se dirigió hacia el baño, pero la débil voz de Ed le hizo detenerse.

-No se vaya, por favor coronel. No me deje solo.

Roy se tragó la angustia que sentía al ver a su pequeño en aquellas condiciones y tan atemorizado y contestó, con la voz más dulce que tenía:

-No te preocupes Acero, solo voy al baño a por agua para limpiar tus heridas. No voy a dejarte solo.

Edward asintió casi imperceptiblemente y se encogió sobre sí mismo. Roy no tardó en volver con balde lleno de agua y varias toallas limpias. Se sentó junto a Ed en la cama y mojó la primera toalla, colocándola después con toda la delicadeza que fue capaz sobre la herida de la cabeza del chico, sin poder evitar aún así que él se estremeciera de dolor y que una lagrimilla escapara por su mejilla. Roy limpió las heridas lo mejor que pudo, una tras otra, mientras le susurraba palabras tranquilizadoras. Ed cerró los ojos con cansancio, sin poder evitar dormirse a los pocos minutos.

Roy estrujó la toalla ensangrentada con violencia sobre el balde. Nunca en su vida se había sentido tan furioso. ¿Cómo alguien podía dar una paliza así a un niño indefenso? ¿Qué clase de monstruo era ese Envy? Ed se veía tan pequeño allí, dormido sobre su cama, sin su brazo, lleno de heridas…

La aterradora posibilidad de lo que hubiera ocurrido si él no hubiera aparecido justo en ese momento le golpeó con fuerza. ¿Estaría Ed allí, dormido, si él no hubiera decidido subir a pedirle disculpas? Se estremeció e intentó sacar aquellas ideas de su cabeza.

~0~


Ed se despertó horas después de sobresalto, sintiendo inmediatamente una fuerte punzada de dolor en las costillas por el repentino movimiento. No estaba en su habitación, sino en un lugar desconocido para él, aunque había algo en el ambiente que le resultaba agradable.

Por un momento no recordó que hacía allí y porqué no estaba en su casa, pero la información no tardó en llegar, aporreando su dolorido cerebro de golpe.

Envy. Le faltaba el aire. Se asfixiaba. Sangre que no era suya. Dolor. Más dolor. Miedo. Terror. De nuevo dolor. Oscuridad…Calidez. Un abrazo. De nuevo oscuridad…

Repentinamente asustado se escondió entre las sábanas de la cama donde estaba sin poder evitar que las lágrimas escaparan de sus ojos. Había estado a punto de morir, Envy casi le había matado a golpes. Aún podía sentir el pánico que le había invadido entonces, el dolor que Envy propinaba a su cuerpo. La risa histérica del homúnculo martilleaba su cerebro. La comprensión de lo débil y vulnerable que era…

El recuerdo de Roy y él abrazados hizo que por un momento el miedo desapareciera y fuera sustituido por un repentino sentimiento de vergüenza. Odiaba que su coronel le hubiera visto en aquel estado. ¿Porqué, entre toda la gente del mundo, había tenido que ser él el que le hubiera encontrado así? No podía negar que quizás si no hubiera sido por la repentina aparición del alquimista ahora no estaría respirando. Pero aún así…

-¡Maldito Mustang!- gimió mientras hundía la cabeza en su almohada.- ¡¿Por qué él?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué...?!

No le gustaba mostrar su debilidad ante nadie, pero aún menos ante Mustang. “Ahora creerá de verdad que soy un niño y me tratará como tal. ¡No quiero ser un niño! ¡¿Por qué no puedo crecer?! ¡¿Por qué tengo que ser débil?! ¡¡¿Por qué mi alquimia me falló?!!”

Aquel era el pensamiento que más preocupaba a Ed. Su alquimia le había fallado. El simple hecho de carecer de uno de sus brazos le impedía realizar la alquimia sin círculo, y reducía notablemente su poder aún con él. Era muy duro descubrir que la ciencia en la que destacaba no era infalible…

No soy nada sin la alquimia” determinó al final con pesar y una última lágrima resbaló por su mejilla.

Oyó entonces el murmullo de unos pasos que se acercaban y todo su cuerpo se puso en tensión. La puerta de la habitación comenzó a abrirse y Ed contuvo la respiración.

-¡Oh! Veo que ya te has despertado.- comentó risueño Roy Mustang.

Edward abrió la boca de golpe, sorprendido. Se secó las lágrimas con rapidez y rezó porque Roy, demasiado ocupado intentando pasar por la puerta sin tirar nada de la bandeja que llevaba, no se hubiera dado cuenta.

-¿Qué haces tú aquí?- preguntó mientras se incorporaba con cuidado sobre la cama.

-Esta es mi casa, ¿dónde quieres que esté?- respondió el coronel con una sonrisa.

-¿Tu casa?- Ed se asombró.- ¿Y qué hago yo en “tu casa”?

-Bueno, me pareció más seguro traerte aquí que llevarte a un hospital.- explicó Roy mientras llevaba la bandeja hasta donde estaba Ed y se la colocaba cuidadosamente sobre el regazo.- Hace poco que se fue el doctor. Él fue quien te curó las heridas y vendó las costillas.

Ed se fijó entonces en su pecho. No se había dado cuenta de que estaba desnudo de cintura para arriba, solo cubierto por unas apretadas vendas en parte. Sus mejillas se colorearon un poco al sentir la mirada de su coronel sobre su torso e intentó, torpemente, desviar su atención:

-¿Y qué dijo el doctor?

Roy fijó sus rasgados y oscuros ojos en los dorados del chico.

-Dijo que a pesar de la fuerte paliza que habías recibido no había nada grave. Las costillas tardarán algunas semanas en curarse pero lo demás son solo heridas superficiales que sanarán rápido y no dejarán marca. Lo que más me preocupaba era la herida de la cabeza, pero dijo que era superficial también.- explicó él mientras se sentaba en la cama, al costado de Ed.

-Entiendo…- susurró el chico mientras bajaba la cabeza hacia la bandeja repleta de comida, aunque nada hambriento.

Mustang le observó dar vueltas a la sopa con la cuchara con aire ausente y suspiró. Lo cierto es que había pasado una noche horrible y agotadora. Primero había tenido que decidir que hacer con Ed, por que estaba claro que no podía dejarlo en el apartamento. Había sopesado las posibilidades de que aquel psicópata volviera a intentar matar a Ed y finalmente decidido que sería más seguro llevar al adolescente a su casa, donde él mismo podría velar por su seguridad. Se había jurado que nunca más permitiría que aquello volviera a pasar. Luego había localizado al médico y esperado alrededor de una hora a que terminara de revisarlo y le diera su diagnóstico. Cuando por fin el doctor dijo que Edward estaba fuera de peligro pero que debería guardar reposo no pudo evitar el suspiro de alivio. Ahora que le veía despierto no podía evitar sentirse apaciguado. Él estaba bien...

-Puedes comértelo, no está envenenado.- bromeó sonriéndole al chico.

-No tengo muchas ganas…

-Acero tienes que comer. Es una orden.

Ed levantó la cabeza con el ceño fruncido.

-No me dé órdenes.

-Soy tu coronel ¿no? Pues entonces puedo hacerlo.

-Pero…

-Come.

Ed se dio por vencido y tomó la primera cucharada, y después otra. Cuando terminó la sopa Roy le pasó la carne, convenientemente cortada para que pudiera comerla él solo.

-Gracias.- murmuró Ed poniéndose rojo mientras tomaba un bocado. Se sentía muy avergonzado por necesitar ayuda de esa forma y echaba mucho en falta su brazo izquierdo.

Roy asintió sin decir nada, consciente de los pensamientos del chico. Dejó que Ed terminara de comer sin interrumpirle. Era sorprendente ver cuanto podía cambiar aquel chico cuando estaba tranquilo y Roy se sorprendió mirándolo fijamente más tiempo del correcto. “Es un niño” se repetía constantemente para aplacar las ansias que sentía de abrazarlo y hacerle olvidar todo lo ocurrido la noche anterior.

Cuando por fin terminó de comerse la manzana que era su postre Ed le pasó la bandeja al coronel. Pero había algo que no estaba bien.

-Acero.

-¿Si?

-No te has tomado la leche.

-Ah… ¿no? Je, je, es que no me apetece mucho…

-Acero…- el tono de Roy no admitía réplica.

-No quiero.

-Tómatela.

-¡No quiero!

-¡Qué te la tomes!

-¡Que no me da la gana!

-¡Te lo estoy ordenando!

-¡Mejor no te digo por donde me paso tus órdenes!

-¡Acero no seas insolente! ¡No me extraña que seas tan canijo si no tomas leche!

-¡¡No me llame canijo, estúpido flameado de alquimista!!

Roy y Ed, que estaban muy acalorados por la disputa, se quedaron mirándose fijamente durante unos instantes… para luego estallar en carcajadas. Ed tuvo que llevarse la mano a las costillas por las repentinas punzadas de dolor debido a la risa pero no le importó. Roy tuvo que agarrarse a la cama para no caerse. Finalmente, después de reír durante varios minutos seguidos ambos pararon para coger aire.

-Anda, tómate la leche.- pidió Roy con una sonrisa.

-Que no me da la gana.- respondió Ed, imitándolo.

~0~


Envy paseaba furioso por la azotea de un alto edificio. Si no hubiera sido por la interrupción de ese estúpido militar…

Lo cierto era que Envy no había tenido pensado matar a Edward esa noche, aunque no lo pareciera en cierto modo temía a Dante y no deseaba contrariarla. Sin embargo a la hora de la verdad la tentación había sido demasiado grande y casi se había dejado llevar por sus instintos. Había disfrutado con locura de los gritos del alquimista, gritos que lo habían excitado sobremanera y aumentado sus ansias de sangre. Aún oía sus súplicas, el olor de su miedo persistía, el sabor de su sangre…Si no hubiera sido por el militar habría acabado con su miserable existencia, más concretamente si no lo hubiera sorprendido de aquella manera porque Envy no le temía y era completamente capaz de enfrentarse a él. Pero al pillarlo con la guardia baja lo había obligado a huir y eso lo ponía furioso.

Al menos esa era la razón por su enfado que Envy se atribuía. Sin embargo, había algo más, algo que el homúnculo se negaba a sí mismo con todas sus fuerzas. Algo que nunca reconocería en voz alta.

La verdad era que cuando le iba a propinar la patada en la cabeza había pensado en que fuera la última, la definitiva. Pero había dudado en el último momento. Había dudado al ver los ojos de Edward por la cantidad de sentimientos que contenían: miedo, terror, angustia, súplica, inocencia… deseos de vivir.

La verdad era que Envy había sentido compasión.

Algo que nunca admitiría ni aunque le matasen. Nunca admitiría que había sentido lástima por el hijo de Hohenhein. Nunca.

Y todo aquello lo ponía histérico.

-¡¡AAAH!!- gritó mientras descargaba un tremendo puñetazo contra el tanque de agua que abastecía al edificio, que explotó vertiendo su contenido sobre el suelo.- ¡¡MALDITO ENANO DE MIERDA!!

Aquello no aplacó por completo la ira de Envy, que siguió destrozando cosas hasta que se sintió satisfecho, mucho rato después. Finalmente tomó una determinación: demostraría que él no sentía compasión. Acabaría con el Alquimista de Acero de una forma lenta y dolorosa, muy dolorosa.

Se lo demostraría a sí mismo.

~Continuará~

Conforme más releo más me doy cuenta de lo mucho que alteré las personalidades de los personajes D: Pero a estas alturas ya da todo igual; que sea por el bien del yaoi (?) xDD Ah, voy a añadir en los capítulos determinadas imágenes que en su momento me inspiraron para escribir esta historia. Espero que hayan disfrutado del cap~


(Aunque aquí se los ve demasiado cariñosos para la ocasión, pero bueno xDD)
avatar
Ladd Russo
Vigilante
Vigilante

Mensajes : 416
Fecha de inscripción : 02/09/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: [FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Invitado el Junio 10th 2011, 3:17 am

Muy bueno tu Fan fic, no pude dejar de leer, no hay nada más que pueda contribuir, lo siento.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: [FanFic FMA] El Síndrome de Estocolmo [+18] [Yaoi]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.