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7 Pecados [FANFIC]

Mensaje por Invitado el Noviembre 15th 2010, 4:12 am

Bueee, os voy a dejar un fic que esta en proceso, parece rapido aunque se le enseguida.. espero que os guste :3

CAPITULO1 El principio


No había ni un alma en calle. Solo se podían observar 6 siluetas. Una noche silenciosa y especialmente oscura. ¿Qué hora debía ser? No importaba realmente, puesto que ya no había nadie en la calle que pudiera delatarles. ¿Delatarles? ¡Ja! Ni que alguien pudiera pillar desprevenido a un vampiro. Pero en fin, toda prudencia es poca, ¿no?

- Creía que nunca llegaría el momento... - murmuró una silueta a su lado – Me muero de sed... -
- Cierra la boca, Ryo – advirtió la voz de una chica –

La chica que había hablado era la segunda al mando de aquella misión. Tenía el cabello lacio y muy largo, algo despeinado y negro como la noche . Sus ojos no eran los típicos ojos negros o rojos de un vampiro, los de ella eran diferentes, algo mal visto para todos, siendo de un azul claro intenso. Su piel no era realmente pálida, y eso era de extrañar en aquel peculiar grupo. No aparentaba más de 16 o 17 años.

- Vaya, vaya... a la pequeña Nana no le gusta mucho esto, ¿no? -
- Callate estúpido. Sabes de sobras mi opinión sobre esto, solo estoy aquí por obligación -

Ryo le fulminó con la mirada mientras ella le ignoraba. Normalmente Nana nunca les llevaba la contraria, pero en ese momento, solo quería que aquella noche acabara lo más pronto posible.

- Basta – dijo una voz de un joven de unos 18 años – Se acabaron las tonterías -
- Si. – dijo Ryo.

Nadie le llevaría la contraria a Haru, seria un suicidio.. era el líder de la misión y uno de los vampiros más poderosos.

- Haru, nunca te he fallado, y no lo haré ahora. Pero... ¿una familia entera? Por favor no lo hagas - Decía la chica con la mirada suplicante.
- Es necesario. No hay suficiente sangre en el depósito, debemos alimentarnos por nuestra cuenta. Así recuperaremos fuerzas - Dijo él sin mas.

La chica solo asintió con desgana y se dispuso a seguir al líder, que con una señal de la mano, marcaba el inicio de la caza.

- ¿No será... que aun te duele aquello? - dijo Ryo que aún tenía esperanzas de hacerle rabiar.

Nana apretó los puños. Se apartó la capucha de la cara y clavó sus ojos en él. Sus radiantes ojos azules. Otra vampiresa disimuló una sonrisa al pasar por su lado y ver que al chico le recorría un escalofrío. Así, las seis sombras se fundieron sigilosamente en la oscuridad y entraron por la puerta del jardín a una gran casa de dos pisos.
----------------------------------------------------------------------------
- ¡¡Dejadme en paz!! -

El grito furioso del joven llenó el salón antes de que este se fuera corriendo a su habitación. Cerró la puerta de un portazo, y vestido tal y como estaba se tumbó en la cama y decidió olvidarse de aquel día tan espantoso.

- ¡Mierda, mierda! ¡Siempre es igual! - maldijo apretando las sábanas entre los dedos.

Tenía razón. Otra vez había terminado el día con una discusión familiar. Siempre era la misma escena. Su padre gritaba, su madre pedía explicaciones llorando y su abuela intentaba calmarlos a todos. Menos mal que Kaoru dormía fuera hoy. Lo último que deseaba es ver a su hermana menor involucrada en aquello. Estuvo una hora así, sin conseguir conciliar el sueño, y escuchó como sus padres se iban a dormir incluso le pareció oír un leve "buenas noches" de su madre al pasar por su puerta, y era sincero. Él sabía que le hacía sufrir, pero... Ya no sabía qué hacer. Lo mejor sería dormir y hacer las paces por la mañana, cuando los ánimos se hubieran calmado.
Sí... mejor así...
----------------------------------------------------------------------------

- Vosotros id por la derecha Nana, Cassandra y yo por la izquierda – susurro Haru.

Se separaron inmediatamente, pero poco más tarde volvieron a la entrada. Aunque ya esperaban que no hubiera nadie en el piso de abajo. Haru señaló el codiciado segundo piso y Cassandra, casi relamiéndose, se deslizó veloz hacia arriba. Todos la siguieron por un pasillo central. Todos excepto Nana. Sabía lo que iba a pasar, y no quería verlo. En verdad tenía algo de sed... pero aguantaría. Camino hacia fuera de la casa mientras volvia a colocarse su capucha. Estaba todo oscuro completamente, tan solo varias farolas encendidas y una pequeña luz de una de las habitaciones de la casa. La persiana estaba casi bajada, y a los pocos segundos de ver la luz, esta se apago.

- ¿Eh? - se preguntó - ¿Y esa habitación? -

Entro en la casa, subio al segundo piso y se acercó con precaución, y muy lentamente bajó el mango de la puerta para abrirla de par en par. Se quedó completamente en blanco. Un muchacho joven, posiblemente de solo 10 o 11 años, estaba sentado en el suelo, con las manos apoyadas detrás suyo y las rodillas flexionadas. Él la miró petrificado. Su cabello rubio despuntado y despeinado, sobre un lindo rostro de piel clara y ojos doradoa. Llevaba unos vaqueros y una camiseta, evidentemente no había podido dormir. Él la miraba sin poder moverse siquiera para abrir la boca. Gotas de sudor caían por su frente y resbalaban mientras los instantes pasaban. Su expresión estaba entre la de muy sorprendido, la de confuso y la de asustado. Una mezcla perfecta para una noche de terror.

Nana tampoco se podía mover. Estaba allí, de pie, en el marco de la puerta, como si fuera la primera vez que tenía que morder a un humano. ¿Qué demonios hacía ahí plantada? Y entonces algo rompió el silencio. Un rugido de victoria, tan escalofriante que daban ganas de salir corriendo, cuando la vampiresa Cassandra probó la sangre humana.
Y gritos, muchos gritos..

Al escuchar aquello el chico abrió mucho los ojos, iba a gritar también. Nana casi no lo pensó, sencillamente se abalanzó sobre él y le tapó la boca con ambas manos, utilizando mucha fuerza. Él intentó resistirse, pero la joven no le dejó escapar. Presionó el cuerpo del humano contra el suelo y se puso sobre él. Le miró, intentando calmarle. Pero los chillidos de terror que salían de la habitación de sus padres y las risas monstruosas de los atacantes no ayudaban en nada.

- Por favor... - susurró desesperada – Por favor... cállate... no hagas ruido... -

Dos grandes lágrimas resbalaron de los hermosos ojos del chico. No era idiota. Aunque no entendía quienes eran, sabía que estaba pasado. Su madre, su padre, su abuea... todos... todos muertos. Y sus lamentos de dolor aún resonaban en su cabeza, destrozándolo por dentro. Nana empezó a pensar en lo que estaba haciendo. ¿Estaba protegiendo al humano? ¿Pero cómo iba a hacerlo? ¡No podía ocultarlo al olfato de un vampiro! Y sobretodo... ¿Por qué?

"¿No será... que aun te duele aquello?"

Recordó aquellas palabras y la joven apretó los dientes.

- ¡Nana! ¿Has encontrado algo por ahí? - preguntó uno de sus camaradas desde la otra habitación – Sino ven y bebe un poco, porque tendremos que irnos rápido...
- Esa mujer ha gritado como una condenada. Seguro que los vecinos ya han llamado a la policía... -

Nana vio como el chico mostraba un horror indescriptible en los ojos al oír lo que había dicho el vampiro. Iba a salvarle. No sabía por qué, o quizás si… no sabia como, pero este chico viviría.

Era una promesa.

- Escúchame ahora – dijo al oído de él – Escúchame, porque solo si haces exactamente lo que yo te digo saldrás de esta con vida. Primero: si gritas, ni un ejército ni mucho menos yo podrá salvarte de una muerte lenta y dolorosa. Y segundo: si lo logramos, mañana podrás llorar y lamentarte todo lo que quieras, pero ahora olvídate de lo que has escuchado. ¿Me has entendido? - Él solo asintió entre temblores, pero a ella le bastó.

- Nana, nos vamos – dijo la voz siempre tranquila de Haru.

Unos pasos se acercaban a la habitación. Nana cogió al chico por la nuca y lo empujó adentro de un armario sin miramientos. Cerró la puerta del mueble y le miró una última vez. Fue una mirada extraña.

- ¿Quién eres? - preguntó el chico.
- Alguien a quien debes olvidar – Nana le hizo un gesto de silencio con la mano.

La morena se giró justo a tiempo para recibir a Cassandra, la otra vampiresa del grupo. Su larga cabellera rubia se movió con delicadeza, era indescriptiblemente bella. Cassandra caminaba con altanería.

Ella odiaba a Nana desde hacía siglos , si pudiera probablemente la mataría. Nana sencillamente pasaba de ella... mientras no le causase ninguna molestia. Encima cuando entró aún tenía sangre resbalando por la comisura de sus labios rojos, y no por el carmin.

- Buenas, nena – saludó con una sonrisa falsa, mostrando unos colmillos afilados – El jefe dice que nos hemos de ir -
- Vamos – dijo Nana cortante.
- En esta habitación no había nadie? – pregunto Cassandra.
- No - respondió Nana.
- Apesta a humano. ¿No lo querrás esconder para ti sola, no? -
- Ya te he dicho que no hay nadie. Es probable que el propietario de la habitación decidiera pasar la noche fuera de casa -
- Sí, supongo que sí... una pena, tenía un olor tan dulce y atrayente... -

De repente, el sonido de una exhalación inundó la habitación, aparentemente no perceptible para el oído de un humano, pero si para el de un vampiro.
Y Nana lo sabía.
Y desgraciadamente, Cassandra también.
Sonrió maliciosamente y dio un paso al frente para acercarse al armario donde estaba el chico, pero no pudo caminar más. Certero y muy rápido, un puñal se había clavado en su hombro.

- Vámonos – murmuró Nana – No tolerare que me desafíes, Cassandra -

La rubia rugió encolerizada y se arrancó el puñal con fuerza. Por supuesto, después de todo, no era de plata y no podía matarla.

- ...Yo se bien lo que he oído... -

Entonces Nana se acercó a Cassandra, le agarró por el cuello de su traje negro y le miró profundamente. Notó como la otra temblaba perceptiblemente.

- Te habrás confundido – dijo Nana, muy lentamente. Solo la otra vampiresa podía descubrir la verdadera amenaza en sus palabras.
- ¡Nana! ¡Cassandra! ¡Joder, larguémonos! -

La voz de Ryo irrumpió en sus pensamientos. Así pues, Nana soltó a su "compañera" y se deslizaron tan silenciosas como una brisa por la ventana de la habitación. De lejos se oía la sirena de un coche de policía. Justo antes de saltar, dirigió otra mirada a la silueta agazapada en el armario.
----------------------------------------------------------------------------
Los vampiros se habían esfumado por completo al instante siguiente. El chiquillo no se movió hasta que la policía entró en la casa y sus gritos de alarma y asombro le sacaron de una especie de trance.
Mamá. Papá. Tía.

- ¿¡Pero que coño ha pasado aquí!? - decía una voz autoritaria – Kazuo, llama a la central y di que tenemos un código 332 -
- Sí, sargento... ¿pido también una ambulancia? -
- Esto es una masacre... ningún médico puede hacer nada por ellos... -

Las voces le sonaban tan lejanas... pero entendía su significado... en realidad, no necesitaba confirmación. Lo vio en los ojos de aquella chica, lo vio tan claro... Empezó a llorar. Todas las lágrimas que antes se había guardado, empezaron a caer como una cascada de dolor sobre él. Segundos después un policía descubría su escondite y le abrazaba con fuerza, murmurando palabras de consuelo que caían en saco roto. Nadie podía tranquilizarle, y sintió que las fuerzas le fallaban.

Y justo antes de cerrar los ojos, casi pudo oír en su mente la voz de aquella mujer de ojos azules y cabello azabache que le había abrazado y le había salvado la vida.

- Lo siento -


CONTINUARA

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Re: 7 Pecados [FANFIC]

Mensaje por Invitado el Diciembre 12th 2010, 7:17 am

Vaya!
Realmente lo amé! *O*
Cassandra me recordó a un Pj de otro fic...
tan vanidosa, tan sexy, tan... Kya! *O*
Seguidle!

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Re: 7 Pecados [FANFIC]

Mensaje por Nariel Sinner el Marzo 16th 2011, 6:50 pm

es facinante
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Re: 7 Pecados [FANFIC]

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