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Cosas del destino [Fic LaddAngy]

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Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ángelo Da Vinci el Agosto 28th 2012, 4:12 am

Buenas a todooooo~s. Aquí os traigo una pequeña idea que tuve estos días... ¿Qué hubiera pasado si Ladd y Angy se hubieran conocido siendo pequeños? He tenido que cambiar algunas cosas para que encajen, porque teniendo en cuenta que nuestra parejita se lleva... Cuanto... ¿13, 15 años? no recuerdo bien. El caso, que he tenido que poner que se llevan 4 añitos para que podamos tener a un Angy ya niño y no un espermatozoide por ahí correteando.

No me enrollo más que tengo cosas que hacer~

Dedicado a mis queridas niñas, que lo disfrutéis.

Capítulo 1

Para Ladd, aquel día era simplemente uno más. Escondido en su bosque con uno de sus libros, nadie le molestaría. Ni Paulo, ni Alex ni ningún otro idiota. Ese bosque era su refugio, su escondite, y allí él era el rey. Nada le pasaría. Nada le molestaría.

Para Shigeru, ese día iba siendo uno bien feliz. Había comido en abundancia y había conseguido vender todos los pastelitos del carro, pues, al parecer, había un festival de a saber qué por allí. Y aunque quería ir, le pillaba algo lejos. Seguramente le llevaría su madre más tarde a ver, aunque no creía que fuera mucho de su interés, porque apenas había visto niños.

El bosque había llamado su atención desde la llegada al país, y como había estado vendiendo pasteles no había tenido tiempo de visitarlo. Pero ese día era su oportunidad. Como niño de ocho años que era, la curiosidad era uno de sus puntos débiles, así que se adentró corriendo en el lugar. Correteaba y se detenía a ver a algún bichillo que encontraba o alguna cosa extraña, con una marcada sonrisa en el rostro.

Pronto descubrió que no estaba solo. Su mirada bicolor y rasgada se posó en un muchacho que, sentado en el suelo, leía totalmente en su mundo. Shigeru se acercó a él despacio, aunque permaneció estático cuando el otro alzó la mirada para observarle, con cara de pocos amigos.

Ladd suspiró al notar unas pisadas cerca suya. Ya iban de nuevo a molestarle, a burlarse de él. Alzó sus azules ojos para ver allí a ….¿Un mocoso o una mocosa? Ladd no conseguía averiguarlo. Tenía el cabello castaño oscuro, pero tan oscuro que parecía negro, lacio y por los hombros. Su piel era muy pálida, no era tampoco muy alto… pero pudo comprobar que tenía un ojo de cada color. Ojos rasgados además. Era un niño asiático ¿De dónde salía?

-¿Qué haces? – Preguntó al ver que el niño se agachaba frente a él.

Shigeru sonreía ampliamente al chico italiano. Tenía le pelo rubio, corto, gafas y unos ojos azules preciosos ocultos tras las mismas. Pudo ver que empezaba a tener espinillas por la entrada a la adolescencia, y que era algo delgado, pero nada más.

-Shigeru.- Dijo el menor mientras se ponía una manoi en el pecho, señalándolo después a él.- ¿Tú?- Su madre se había encargado de ir enseñándole poco a poco el italiano, pues le hacía bien saber idiomas, y ese era para ella como el japonés, lo manejaba a la perfección.

-No te interesa.-

-Note… Note.. ¿Ha?-

-¡No, ese no es mi nombre! ¡Digo que no te interesa!-

-Note-chan.- Espetó finalmente el pelinegro, asintiendo.-

-Que no.- Gruñó Ladd, suspirando después.- Ladd. Soy Ladd.-

-¿Ladd?- El acento japonés hacía que su nombre sonase extraño.

-Ladd.-

-Ladd-chan.- Rió el muchacho, acercándose entonces más al otro. -¿Amigo?-

-¿Qué si soy tu amigo? –Shigeru asintió, sonriente.- ……..Vale.-

Aquel chico era el “primer” amigo de Ladd. Se le hizo extraño la manera de empezar la relación ¿Ese tipo de cosas no empezaban de otra forma? En realidad daba igual. Seguro que al día siguiente ya no se acordaba de él., por eso había aceptado ser su amigo. El chico se sentó a su lado mientras Ladd retomaba la lectura. Simplemente se entretenía jugando con los bichillos del suelo.

Las horas pasaron y la noche acabó llegando. Cuando el rubio cerró su libro, Shigeru levantó la mirada para observarle atentamente, sonriente.

-Me voy a casa. Tú también deberías irte.-

Ladd se levantó y comenzó a caminar, aunque se detuvo al ver que el otro lo seguía.

-No no, vete a tu casa.-

-No no, casa.- Repitió el chico, riendo suavemente.

Suspiró, negando con la cabeza y decidiendo que lo mejor sería ignorarle el resto del camino. Y así lo hizo. Cuando llegó su casa y abrió la puerta, miró como el chico se le quedaba mirando atentamente.

-¡Vete, venga!-

Asintió y se fue corriendo por las calles. Ladd estuvo allí unos segundos antes de entrar en el infierno.

Shigeru corría y corría alegremente por las calles, tarareando una cancioncilla. Giró en una calle, en otra, en otra… Hasta llegar a su pequeño hogar: Un par de tiendas de campaña. En cuanto lo vieron, Judal corrió hacia él y le dio un capón al chico que, lejos de ponerse a llorar, rió de buena gana.

-¡Shigeru! ¡Tenías que esperar para que fuera contigo, no puedes ir solo! – Exclamó algo alterado. Era como un hermanito pequeño para él.

-¡He hecho un amigo!-

-¡Shigeru!-

Su madre corrió hasta él para cogerle en brazos y llenarlo de besos aquí y allá.

-Mi niño, mi ángel… No me vuelvas a sustar así cielo, me moriría si te perdiese.-

-¡He hecho un amigo! –Repitió alegremente. –Un amigo rubio que lee mucho.-

-¿Si?-

-¡Si! Al principio se llamaba Note-chan, pero luego Ladd-chan. Estaba leyendo en el bosque. He visto su casa.-

-Sabes que tienes que tener más cuidado, mi pequeño angelito. Bien saben los dioses que los hombres malos no deben encontrarnos.-

-Pero los hombres malos estan lejos, al norte dijo Ju-chan.-

-Si cielo, pero los hombres malos tienen muchos ojos y oídos. Poco tiempo estaremos por aquí, lo justo para poder irnos de nuevo a nuestra casa, nuestro hogar. Pero antes tenemos que encontrar a una persona antes de que los hombres malos lo hagan.-

-Hay que rezar mucho a los dioses para que nos protejan ¡Hum!-

-Hazlo cariño, hazlo. Tú eres hijo de ellos, te escucharán.-

-¡Ey!- Arata, que había estado preparando la cena en una cacuela y una pequeña hoguera allí en el camping, les llamó la atención. –La cena está lista ¿Venís o me lo como yo todo?-

A la mañana siguiente, como todas, a las siete estaban todos despierto. Judal y Arata fueron por un camino, mientras que Aoi y él iban por otro, con un carrito de dulces y otro de ropas y diversos accesorios artesanales.

-No te alejes más de dos calles mi pequeño ángel ¿De acuerdo?-

-¡Siii~!-

Pero no obedeció. Llegó el carrito de dulces más allá de dos calles, recordando el camino que hizo la noche anterior. Cuando llegó a su destino, Ladd salía por la puerta, seguido por otros niños que supuso que eran sus hermanos.

-¡Note-chan!- Exclamó una vez, y otra, y otra, y otra más. -¡Ladd-chan!-

Al fin Ladd se giró para ver quién le llamaba, alzando una ceja al reconocer al chiquillo ¿Qué llevaba con él?

-Vaya vaya Laddcito ¿Te has echado novia o qué?- Su hermano Alex soltó una risotada mientras Ladd agachaba la cabeza y seguía su camino.

-¡Ladd-chan, Ladd-chan!-

Tiró del carro con más fuerza y pasó junto a los hermanos del rubio hasta alcanzarle. Él simplemente siguió mirando al suelo.

-Ladd-chan ¿Cómo estás?- Preguntó con claro acento extranjero. Al menos de algo si se acordaba. Repitió su pregunta otras cuatro veces esperando una respuesta, pero al comprender que no iba a responder, siguió en silencio el resto del camino, hasta el instituto de aquel joven italiano.

-Yo aquí…- Musitó Shigeru mientras el otro entraba en el recinto.

Las tres primeras horas de clase, Ladd pudo ver perfectamente al chico a través de la ventana de su clase. Observó como sacaba una flauta y comenzaba a cantar mientras bailoteaba, colocando un saquito en el suelo para las limosnas, vendiendo pastelitos e indicando el precio con las manos. Se notaba a leguas que era un niño de calle. ¿Dónde estarían sus padres? ¿Qué les hacía vivir así? Se encontró preguntándoselo con cierta curiosidad.

A la hora del recreo, en la que el rubio seguía en clase para intentar estar solo y tranquilo, pudo ver como los alumnos, guiados por la curiosidad, se acercaban al pequeño niño. Algunos decidieron gastar el dinero de su bocadillo en un pastelito, y pronto supieron que merecía la pena ¡Estaban de muerte! Entre ellos se encontraba la hermosa Lydia, que incluso habló con él. Las chicas lo rodearon y le tiraron de las mejillas con suavidad, cautivadas por su inocencia, mientras que los chicos le reían las gracias y fingían “peleas” con él, demostrando su “fuerza”.

-“Ruega que sean solo esos los golpes que te den”-

En algún momento, cuando el pequeño hablaba con la chica, esta señaló a su aula, concretamente a él. Y mientras Shigeru alzaba la mano para saludarle, los demás reían. Ladd se alejó de la ventana. Ya tenían más mofas para él, se las olía a kilómetros.

Efectivamente. Cuando entraron en clase al terminar el recreo, Ladd aguantó todas las mofas como bien pudo sobre su “novia de la guardería”.

A la salida, el pequeño corrió hacia él alegremente, alzando los brazos.

-¡Ladd-chan, Ladd-chan!-

Pero Ladd lo ignoró tal y como hizo por la mañana. El chico intentaba hablar con él, pero nunca respondía. Más le valía irse antes de que empezaran a tomarla también con él. Cuando llegó a su casa, ni siquiera miró atrás.

Shigeru se sentía ciertamente desconcertado. Era su amigo, pero ni si quiera le miraba. Quizás se sentía mal o algo, o era otro que no quería acercarse a él… En Japón había muchos así, que miraban mal a su “familia” y murmuraban cosas sobre ellos. Ya tenía ocho años y se daba cuenta de esas cosas. Y también se daba cuenta de cómo las demás madres no permitía que sus hijos se acercasen a él. No tenía ningún amiguito de su edad, solos los perros o los gatos que se acercaban a él.

Cuando su supuesto amigo entró en su casa, él volvió a las tiendas de campaña para comer. Arata estaba allí, se turnaban él, Judal y su madre para trabajar, así que cuando llegó se acercó a él y, agradeciendo que estuviese arrodillado preparando los bocadillos, le dio un besito en la mejilla.

-Vaya, has vendido muchos pasteles ¿He? Estás que te sales.-

-¡Si! Muchos niños mayores me los compraron.-

-¿Dónde fuiste?-

-Al cole de mi nuevo amigo. Se acercaron a mi y compraron.-

-….Pues mira, no es mal sitio para vender. Por allí siempre suele haber alguien vigilando, así que no te puede pasar nada.- Le revoloteó el pelo al chico. –Ya tienes el día libre peque.-

-Daré una vuelta ¿Vale?- De nuevo le dio un besito al mayor antes de salir corriendo con su bocadillo. -¡Hasta luego!-

-¡Hasta luego! ¡No vuelvas muy tarde!-

En una “familia” en la que el dinero vendía de la prostitución y de vender cosas artesanales, era comprensible que el chico estuviera todo el día de aquí para allá. Siempre procuraba no alejarse mucho, y a veces insistía a Aoi para que le dejase vender también por la tarde, pero era un niño, y debería estar jugando en vez de vendiendo. Eso le decía ella.

De nuevo estaba en frente de la puerta de Ladd, comiéndose el bocadillo tranquilamente, pensativo. Tenía que aprender bien el idioma aunque estuvieran poco tiempo allí, así quizás pudiese hablar con su amigo.

Pasó un rato largo antes de que el rubio saliera con un libro en la mano. Shigeru se levantó y le saludó, y no le pasó desapercibida la mirada de sorpresa de él.

-¿Qué haces aquí?-

-Esperaba.- Se alegró interiormente ¡Lo había entendido!

Ladd estaba confuso ¿Es que se iba a convertir en su sombra o que? ¿No lo iba a dejar ni para ir al baño? Daba igual. Haría lo que había hecho hasta entonces: Ignorarle.

Se encaminaron al bosque y la tarde pasó como la del día anterior. El mayor leía y el menor jugueteaba con los bichillos y la tierra. Aunque en algún momento el chiquillo decidió romper el silencio.

-Yo ocho.- Le dijo, poniendo ocho deditos para que lo viera.- ¿Tú?-

-….Doce.- Respondió tras un rato pensándoselo.

-¿Doce?-

-Si, doce.- Bajó el libro y puso todos los dedos del menor y dos suyos. –Doce.-

-Waaaao.- Se le iluminó la mirada ¡Era un chico con años de dos cifras! ¡Era amigo de un chico mayor! -¡Pequeño!-

-¿Pequeño?

-Si, pequeño.- Extendió los brazos, abarcando todo lo que pudo.

-…Eso es grande-

-¿Gran….de?-

-Si, grande. Y esto es pequeño…- Hizo un ademán con las manos, indicando algo pequeño.

-Ah…. Pequeño.- Se señaló a si mismo. Luego le señaló a él.- Grande.-

-….-Él nunca se había visto grande. Más bien se sentía pequeño, como un insecto al que todos pisoteaban.

La curiosa e inocente mirada del chico no se apartaba de la suya. No había ni asco ni rechazo en sus ojos, solo alegría y curiosidad, una gran curiosidad.

-Oye… ¿De dónde vienes?-

-…¿Ha?...-

-Que de dónde vienes.-

-Ahm…- Sintió apuro de repente, negando con la cabeza.- Wakarimasen….-

-…-Supuso que no le entendía. Se señaló a si mismo y al lugar. –Yo Italia. ¿Tú?-

-¡Ah! Nihon!.- Menos mal que era un muchacho que leía, porque un occidental que no supiera un poco de Asia no sabría que se refería a Japón. Vaya, venía de muy lejos. -¿Qué haces aquí?-

-Hago… Em….Kensaku-Se llevó las manos a los ojos e hizo unos “prismáticos”, fingiendo buscar.

-¿Estás… buscando a alguien?-

-Hai.-

El mayor se le quedó mirando. Unos japoneses buscando a alguien en Italia ¿A quién buscaban y para qué? ¿Algún familiar? ¿Asuntos ilegales? No se imaginaba al niño de la mirada inocente metido en esos asuntos…

De nuevo la noche se hizo sobre ellos. El camino de vuelta a la casa de Ladd fue silencioso por parte de los dos. Cuando fue a abrir la puerta de su casa, el muchacho tiró de su camiseta.

-¿Eh? ¿Qué quieres?-

-…Arigatou gozaimasu, Ladd-chan- Y se fue corriendo.

Se quedó aturdido por aquello, pero simplemente se encogió de hombros y entró en aquel lugar que, desgraciadamente, era su casa. Nada más entrar ya escuchaba las peleas y los gritos. Ladd suspiró y se fue a averiguar que le había dicho, lo mismo le había pedido que no se volviesen a ver.

Pero sintió una sensación parecida a ser alguien rastrero cuando descubrió que el niño le había dado las gracias. Las gracias por ignorarle y no hacerle ni caso. Se quedó unos momentos pensando detenidamente, hasta que pudo comprender: Un niño pequeño que tenía que ir por ahí vendiendo cosas para ganarse la comida no estaba bien visto en la sociedad. Seguro que lo despreciaban a él y a su familia. Seguro que lo miraban mal. Seguro que se mofaban de él.

Y aún así, aún sabiendo lo asquerosa y estúpida que podía ser la gente, había intentado hacerse amigo de él, con la posibilidad de que también lo mandara al carajo.

…Quizás había encontrado a alguien que le entendía.

-^-^-^-

Y hasta aquí. Espero que lo hayáis disfrutado ¡No tardaré en continuarlooo!
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Paolo Bianchi el Agosto 28th 2012, 4:36 am

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH CORAZÓN! ME HA ENCANTADO. ¡¡NO!! ¡¡ME HA MARAVILLADO!! QUE MONAAAAAAADA <3 Puto Alex e.e Yo quiero saber qué pasa *W* ¿Se van a hacer amiguitos? ¿Va a conocer Ladd a Aoi? Tía,no seas como Kuroi,que nos deja con la intriga xDDDDD
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Olexandr Koslov el Agosto 28th 2012, 7:31 am

Que lindo Angy de pequeño cuando todavía no sabía lo que era el sexo duro (?) es una termura y Ladd bueno, Ladd es Ladd icluso cuando es un espinilludo pre-adolescente... Sigue así Angy, lo haces muy bien, igual que Kuroi.
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ladd Russo el Agosto 28th 2012, 8:44 am

Oh, por Dios, es todo tan tierno... Me emociono solo de imaginar a Ángelo a esa edad, todo monoso y aún inocente. ¡No me hagas estas cosas Nao, que se me dispara el instinto maternal! >w< Ains, y siento una malsana obsesión por ver a Ladd en apuros, soy lo peor xD (L: Y que lo digas, vieja ¬¬). Quiero la contínuación pronto! Hazle caso a Nennis: no seas como la Kuroi esa =u= *haciendo como que no va con ella (?)*

Por cierto, lo de Angy siendo un espermatozoide por ahí correteando me ha matado xDDD ¡Y espero que salga más Alex! >w< Siempre da gusto tener un villano adolescente (?) xD ¡Estoy deseando leer qué sigue!
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ángelo Da Vinci el Agosto 29th 2012, 1:11 am

Buena~s ¡Aquí traigo el capítulo dos! Aunque de momento la historia no avanza mucho, tengo pensadas muuuuuchas cosas y espero que me de tiempo a escribirlo antes de que empiecen las clases, porque entre estudios y que quizás me vaya otra vez unos días... Fuf....

Quería dejar aquí algunas imágenes de cómo me imagino más o menos a Angy de peque, y he buscado también a Ladd pero a él no he podido encontrarlo como me lo imagino más o menos. Aquí os dejo las imágenes:

http://www.zerochan.net/1182367

http://www.zerochan.net/1098879 (Casi que Ladd podría ser ese rubio, pero no acaba de convencerme, no se parece a lo que imagino)

http://www.zerochan.net/1199770

Ala, ponedle el pelo por los hombros y oscuro, los ojos bicolor y ahí tenéis al peque-angy que me imagino.

No me enrrollo más. Un beso~

Aviso: Las conversaciones que tienen la letra inclinada son en japonés.


Capítulo 2


Al día siguiente, Ladd se levantó más temprano. Se aseó, se vistió, desayunó y salió a la puerta con la mochila a los hombros, donde se apoyó en la pared a esperar, cruzado de brazos y con la cabeza agachada. Rogaba que el chico llegase antes de que sus hermanos salieran.

Gracias al cielo, así fue. El pequeño Shigeru volvía a cargar con un carro de dulces, siempre con la sonrisilla en el rostro. Ese día esperaba vender tanto como el anterior, así volverían a comer bien. Además, Arata y Judal también decían que les estaba yendo bien, pero, por algún motivo que el chico no llegaba a entender, cuando decían aquello parecían tristes, y su madre tampoco se quedaba atrás. Y él no lo entendía ¿Por qué estaban tristes si lo que hacían era jugar con las personas que les necesitaban? Quizás es que estaban muy cansados.

Se sorprendió un poco al ver al rubio allí, creía que sería él quién debería esperar, pero en seguida tiró con más fuerza del carrito y se acercó a Ladd.

-¡Ladd-chan! Ohayou gozaimasu!-

-Ahm… Buenos días… - Respondió, sin saber muy bien que le había dicho.

Se quedaron en silencio. Shigeru lo miraba con los ojos bien abiertos y aquella sonrisa, y Ladd lo observaba medio de reojo, tan serio como siempre. Finalmente, suspiró.

-¿Vamos?-

-Hai!-

Y comenzaron a caminar hacia el instituto del mayor. El pequeño iba cantando una cancioncilla en su idioma natal y moviendo la cabeza de un lado a otro, tan feliz como una perdiz. Pudo comprobar que ya desde muy temprano tenía unas energía envidiables.

-Mmmm…. ¿Has…. Has dormir bien?....- El chico intentaba recordar bien el idioma, pero se le hacía algo complicado, sobretodo los verbos.

-Si, si…. –Se apresuró a decir Ladd, algo nervioso. -¿Y tú?-

-¡Si!-

Fue la única conversación que tuvieron hasta llegar al recinto. El mayor entró en el lugar, aprovechando que había pocas miradas burlonas hacia él, y se fue a su aula. Shigeru, como el día anterior, se quedó esperando en la puerta.

-¡Vaya vaya!- Una voz conocida hizo al chico girar la cabeza, observando al moreno que se acercaba con más gente. –Pero si es la novia de Laddcito… ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en la guardería?-

El chico no entendía ni papa. Así que se limitó a sonreír y a presentarse.

-Shigeru.- Se puso una mano en el pecho, y luego le señaló.- ¿Tú?-

-¿Qué?- Alex parpadeó un par de veces antes de echarse a reír. –Claro, solo un mocoso extranjero es incapaz de ver lo patético que es Ladd. Ni si quiera nos entienda.-

La gente rió y él se quedó de nuevo sin entender nada. Puso cara de desconcierto y lo volvió a intentar ¡Quizás hacia otro amigo y todo!

-Shigeru. –Repitió, de nuevo mostrándole una enorme sonrisa. -¿Tú?-

El timbre sonó y llamó la atención de todos. Alex simplemente le dijo un “adiós” al muchacho antes de irse con el resto a sus respectivas clases, y de nuevo estaba solo. Cada vez tenía más ganas de aprender bien el idioma, quizás así hubiera podido hacer otro amigo…

Ladd lo había estado viendo todo desde la ventana. Algo dentro de él se sintió… ¿triste? Cuando vio como su estúpido hermano y los demás se reían del chico, que no entendía nada y solo intentaba hacer otro amigo. Negó con la cabeza. Se lo iban a comer vivo.

A la hora del recreo, fue de nuevo otro momento incómodo. Un chico llamado Paulo se acercó a él e intentó quitarle por la fuerza uno de los pasteles, y aunque Lydia salió en su defensa, él no se echó atrás.

-Onegai! Onegai! Watashi no desu!-

-¡Miradle miradle! ¡Mirad como salta!-

El chico intentaba alcanzar el pastel que Paulo levantaba con la mano. Saltaba y le decía que por favor se lo devolviese, que era suyo, pero daba igual si no le entendía. Finalmente, el mayor le pegó un mordisco al pastel, por lo que el chico comenzó a sollozar.

-¡Dejadle!-

Aunque su voz debería haber salido firme, le salió algo quebrada y más bajito de lo que quería. La multitud, lejos de asustarse, empezó a descojonarse al ver quién era el que venía a defender al pequeño extranjero.

-Vaya vaya ¡Pero si Laddcito viene a rescatar a la princesa!-

Risas y más risas burlonas. Ladd mantenía la cabeza agachada, y dio algunos pasos para acercarse a él, pero Paulo se interpuso en su camino.

-Así que me ordenas que le deje ¿Tú y cuantos más? – Ladd permaneció en silencio, apretando los dientes con fuerza. -¡Responde!-

El empujón no fue tan fuerte como para tirarle al suelo, pero si que trastabilló con los pies y la gente rió. Para Shigeru aquello ya fue más que suficiente.

Antes de que pudiera darse cuenta, el niño le había pegado tal patada en los huevos que se tiró al suelo y comenzó a rodar, gritando de dolor.

-¡Ladd-chan no toques!-

Ahora reían del cabecilla. Shigeru se acercó a su amigo, que tenía una cara de sorpresa que era para hacerle una foto ¿le había defendido…? ¡Pero se estaba metiendo en un lío, le iba a dar una paliza!

-Ven, ven.-

El niño tiró de Ladd, cogió el carrito y corrió tanto como pudo para alejarse del recinto. Había visto peleas callejeras, había visto como acababa la gente… Y él no quería acabar así. Había tenido valor para pegarle la patada, pero no era idiota y sabía que, en una pelea, acabaría bastante mal.

Guió a Ladd hasta el camping donde ellos tenían la tienda de campaña. En esos momentos era Judal quién vigilaba las cosas, mientras hacía un poco de ejercicio. En cuanto vio al pequeño acercarse tan agitado que casi se le salía el corazón por la boca, fue rápidamente con él y lo cogió en brazos.

-¡Shigeru, Shigeru! ¿Qué te ha pasado? ¿Qué ocurre? ¿Quién es el?-

-M-Me duele aquí, me duele.-

Se puso una mano en el pecho mientras comenzaba a sollozar. Judal lo entendió perfectamente y fue a las tiendas a coger unos botes de medicina, dándole un par de sorbitos de una de ellas al chico.

-Eso es, respira, respira, tranquilo…Tranquilo…-

Ahora era Ladd quién no se enteraba. Para él era como si hablasen marciano. Permaneció en el sitio, tomando aire, y también hubo de sacar su medicación para el asma, aunque gracias a dios no se pegaron un buen carrerón ya que el carro no se lo permitía.

-Ya está… Ya está, tranquilo.. A ver, cuéntame… ¿Qué ha pasado?-

El chico le explicó todo lo ocurrido, como Paulo se había acercado a él, cómo había cogido un dulce y como se lo había comido sin pagarlo. Y también le explicó la valiente entrada de Ladd para defenderle. Judal observó al otro, que se tensó al momento, y se acercó a él. No era más que un chico de doce años flacucho, pero había defendido al pequeño a pesar de las consecuencias. Se inclinó e hizo una reverencia.

-Muchas gracias, Ladd-san. Ha sido muy honorable por tu parte. No tenemos mucho, pero pídenos lo que sea e intentaremos dártelo.-

Aoi se había encargado de que Judal y Arata pudieran hablar bien el italiano, aunque aún tenían el acento extranjero muy marcado. Ladd simplemente negó con la cabeza.

-Shigeru.. Shigeru ha sido el héroe, que ha tumbado al idiota de Paulo con una patada.-

En su momento no se había reído por la sorpresa, pero ahora si que rió. Y el pequeño, al verle, se quedó maravillado.

-Kawaiii~! Oniichan motto kawaii desu!-

-¡¿Ha?! ¡¿Otro hermano más?! - Exclamó al escuchar aquello.

-¡Si! ¡Me ha protegido! Ahora es mi hermanito mayor.-

-¿Y Arata y yo qué, he?-

-Mmm… Arata es papá y tú eres el novio de papá, porque los hermanos no se pueden dar esos besitos que os dais.-

Judal se sonrojó y carraspeó un poco, dejando al muchacho en el suelo. Ladd tenía cara de no entender, y con razón.

-Que no te sea de extrañar que esté todo el día pegado a ti como una lapa, dice que eres su hermano mayor.-

-¡¿Hermano mayor?!- ¡¿Iba a tener que cargar con otro hermano más, con todos los que tenía ya?!

-Oniichan exactamente. Es una forma cariñosa de decir hermano mayor, como aniki, aunque él todavía es muy pequeño para decirte aniki.-

Ladd no se lo creía. El pequeño Shigeru se abrazó a él con fuerza, repitiendo una y otra vez “oniichan! Oniichan!” felizmente. Se le hizo un nudo en el pecho al verlo tan alegre, tan cariñoso… tan tierno.

-B-Bueno, no me queda otra.- Se encogió de hombros, palmeándole la cabeza.

-En fin…..- Judal miró el carro y suspiró de mala gana. –Iré yo a vender el resto. Quedaos aquí hasta que lleguen o Arata o Aoi ¿De acuerdo? –

Ladd asintió, aunque no conocía a ninguna de esas personas, y se permitió entonces un momento para observar el hogar de su “hermanito”. Eran un par de tiendas de campaña, no pequeñas pero tampoco gigantescas, y en el interior habían diversas mochilas, supuso que cada una contenía una cosa. Había claros signos de fuego entre las dos tiendas donde quizás habían cocinado. Y ya está, no había más.

-….Vaya…-

Caminó con el chiquillo a una de las tiendas y entraron en ella, y entonces el chico empezó a sacar cosas y cosas de una mochila. Cartas, un par de muñequitos, un tablero de ajedrez…

-Asobitai no?- Preguntó, señalando los juegos.

-Eeem… Si si…- Supuso que le había preguntado si quería jugar. –Mm… Cartas.-

Se pasaron el rato jugando a las cartas, el uno enseñándole los juegos al otro. Pudo comprobar que se picaba mucho cuando perdía, ponía morritos y quería volver a jugar para ganar. Y Ladd sintió que por una vez podía sonreír tranquilo y relajado.

-Ya estoy aquí~!-

-Mama!-

Tiró las cartas por los aires y salió corriendo de la tienda para ir con su madre, que lo recibió con los brazos abiertos y cogiéndole en brazos, llenándole de besos, y él gustoso se los devolvía. El rubio también salió de la tienda, y se quedó estático en el sitio, sin saber muy bien que hacer.

-Anda…- Aoi al fin vio al muchacho que parecía tan nervioso frente a la tienda, acercándose a él con una sonrisa. –Seguro que tú eres Ladd ¿A que si?-

-Si… Si, soy yo.- Sin embargo ella tenía un acento italiano perfecto, a pesar de tener rasgos orientales.

-Muchas gracias por todo lo que haces. Ya vi antes a Judal y me contó lo que ha pasado, habéis sido muy valientes.-

-No… No ha sido nada.-

-¿Quieres quedarte a comer? No puedo hacer gran cosa, pero seguro que una buena hamburguesa te gusta.-

-…Em….. Vale, gracias.-

Shigeru gritó de alegría al escuchar que Ladd se quedaría a comer, e impaciente esperó la llegada de Arata y Judal para poder comer todos. Aunque no tardaron mucho, para él fue toda una eternidad.

-Ara-chaaaaaaaaaaaaaaaan!-

Cuando vio a la pareja volver juntos, se lanzó encima del moreno mayor. Ladd dio un respingo: Si no le hubiese cogido se habría escoñado contra el suelo. Le dio un par de vueltas en el aire, un beso en la mejilla y le volvió a dejar en el suelo.

-Ara-chan, Ara-chan! Él es Ladd-chan!-

-Anda, el famoso Ladd. Lo tienes loco ¿He? Que si Ladd aquí, que si Ladd allí. Un placer, soy Arata.-

Estrecharon las manos. Russo se quedó impresionado del cuerpo de aquel hombre: Era atlético, grande, e imponía nada más verlo. Ojala él también fuer así para que le dejasen en paz…

En la comida lo acribillaron a preguntas. Que donde vivía, como había conocido a Shigeru, como era su familia, en que trabajaban sus padres, que le gustaría ser de mayor… Todo esto mientras Shigeru chinchaba a Judal con la característica sonrisa traviesa de un niño y con las maldiciones de Judal, que se sonrojaba avergonzado.

Luego todos jugaron durante un rato a las cartas. Shigeru se mosqueó porque Arata había hecho trampa, y se había puesto de pareja con Ladd para jugar, vigilando bien a Arata. Mas tarde, todos se fueron y dejaron allí a los dos chicos.

-Mmm… ¿Puedes enseñar a mi hablar?-

-¿Quieres que te enseñe italiano?- Asintió al momento, sonriéndole. –No habrá problema. Tú me enseñas a mi japonés.-

-¡Okeyy~!-

Antes de llegar la noche, el japonés había caído redondo. Dormido no hacía más que dar vuelta, y Ladd se había puesto a leer el libro que llevaba en la mochila. Cuando llegó Aoi, hubo de irse.

-Gracias por todo, Ladd, de verdad. Eres el primer amigo que tiene, y es muy importante…-

-¿El primero…?-

-Es un poco… difícil que se acerquen a él. No suelen mirarnos muy bien.-

-…Entiendo…-

-Bueno, no te entretengo más. Corre, estarán preocupados por ti.-

“-Ojalá…-“

Cogió su maleta, se la echó a los hombros y se fue a su repugnante hogar, pensando que quería mil veces más vivir en un par de tiendas de campaña con ellos antes que en una casa donde reinaba el caos y los gritos.

-^-^-^-^-

¿Y bien? ¿Qué os ha parecido~?
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Paolo Bianchi el Agosto 29th 2012, 1:58 am

¿Por qué eres tan perruna y me dejas con la duda? ¡MALAAA! ¡Bichooo! Que mono Ladd <3 Y Angy todo monoso él,pegándole patadas a Paulo *W* Que valienteeeee <3
Tía,te pareces a la Kuroi esa xDD Dejándonos siempre con la duda de qué pasará. Me he quedado con las ganacas de más XDDD
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Olexandr Koslov el Agosto 29th 2012, 3:42 am

Jajajajajaja! Y ahí empezó a saberse como iría a ser la personalidad de Angelo... aunque tengo un leve presentimiento que el que le enseñó esa "tecnica de defensa" fue Judal xD

Buen trabajo -le hace pat pat en la cabecita- sigue así y te daré una galletita ~
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ladd Russo el Agosto 29th 2012, 9:33 am

Kyaaaaah~! Es que Angy es tan, tan, pero que taaaaaaan adorable >w< Y ese Ladd debilucho que tiene que ser defendido por un niño de ocho años... ¡Ladd, pringado! *señala al rubio mientras se parte de risa la caja*

Pues a mí me ha gustado la parte en la que me llamaba "onii-chan" *sonriendo pervertidamente mientras su usser se desangra en el suelo (?)* No me importaría que me llamaras así en la intimidad, Ángelo... *cejitas, cejitas* Siempre que quieras podremos jugar al "hermanito mayor" *aquí cada uno se queda con lo que le interesa (?)*

Espero con ansia más! >w<
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ángelo Da Vinci el Septiembre 10th 2012, 11:30 pm

Aquí traigo el siguiente capítulo. Recomiendo leerlo con la canción My Inmortal de Evanescence, pues yo lo he escrito con esta canción de fondo. No creo que tarde mucho en subir el capi 4~

¡Disfrutad de la lectura!

Capítulo 3



A la mañana siguiente, Ladd, cuando vio al chico frente a su puerta, decidió saltarse el colegio e ir con él. Fueron por las calles tirando del carrito, el niño gritando "¡Pastelitooos, pastelitooos muy ricooos!" mientrás él lo seguía. La gente hacía dos cosas: O bien los ignoraban completamente o bien se acercaban y compraban algún dulce. Shigeru guardaba el dinero en una bolsita y luego seguía a lo suyo. Mas o menos a media mañana, decidieron quedarse en un lugar fijo, mientras Ladd le enseñaba todo lo que podía italiano y el menor el japonés. A la tarde, fueron al bosque y siguieron a lo suyo.

Así pasaron los meses, e incluso los años. Ladd se saltaba tanto como podía las clases, presentándose únicamente a los días en los que tenía exámenes o debía exponer trabajos. Los profesores hablaron con sus padres, pero ellos no se preocupaban especialmente por ninguno de sus hijos. Y aunque hablaron con él, una simple charla no iba a hacer cambiar de opinión al rubio. Ladd era un chico inteligente, y con pocas horas de estudio podía sacarlas todas a la perfección.

Shigeru lo esperaba como todas las mañanas en la puerta de su casa. Dos años habían pasado y todavía tenía la misma inocencia que antes. Con los ojitos bicolor llenos de ilusión, comenzó a caminar por las calles con su "hermano mayor" .Hablaba italiano con soltura, pero no se le acababa de quitar el acento del todo. Aunque al rubio no le molestaba que su "hermano pequeño" tuviese ese acento extranjero, le hacía ver todavía más tierno.

Los dos habían cambiado en esos dos años. El moreno estaba algo más espabilado y picaroncete, y adoraba meterse en líos con Ladd, mientras que este se había abierto a él y no lo trataba como a un mejor amigo, si no como a un verdadero hermano pequeño. Si se metían con él, había aprendido a agachar la cabeza, pero si se metían con Shigeru adquiría una especie de valentía que le hacía levantarle la mano a aquel que había dañado al pequeño. Aunque tampoco es que lo necesitara, antes ya le había pegado su hermano pequeño una patada en las pelotas y salido corriendo con él.

Físicamente, el de ojos bicolor seguía prácticamente igual. Había crecido solo medio centímetro, y era igual de delgado que siempre. Sin embargo, Ladd se estaba volviendo bastante guapete: Aoi, preocupándose por él como su madre nunca había hecho, le había dado consejos caseros para el acné y los granos habían ido desapareciendo. Además se había propuesto volverse alguien imponente, y en eso le había estado ayudando Arata con un buen entrenamiento todos los días, siendo que había estado en el ejército sabía los mejores métodos para hacer que aquel chico diera más miedo que nada al verle.

Eran inseparables. Iban a todos lados juntos, todo lo hablaban, se metían en líos y se divertían con cualquier cosa, Ladd incluso solía comer, cenar y a veces hasta dormir con ellos, y por supuesto les ayudaba a conseguir dinero. A parte, ahora el graciosillo de Paulo ya no se atrevía a meterse con él, pues la última vez que lo hizo le dejó un ojo morado y unos cuantos moretones, así que decidieron cambiar de blanco a cualquier otra persona.

Aquella noche volverían a dormir juntos. Se pasaron la tarde en el bosque, hablando de todo, escalando árboles e intentando cazar animalillos. Arata y Judal iban a estar fuera hasta bien entrada la madrugada, así que debían volver pronto para estar con su madre.

-El sol está ya muy bajo, deberíamos volver.- Musitó Shigeru, sacudiéndose la tierra de sus gastados pantalones.

-Tienes razón… -Musitó Ladd tras observar el cielo. –Volvamos entonces. Aoi estará esperando.-

-El último en llegar se come los moco~s -

La risilla del moreno fue el pistoletazo de salida para el rubio. Corriendo como alma que lleva el diablo, cruzaron el bosque mientras iba oscureciendo. Ladd nunca se había sentido tan libre como cuando estaba con ese mocosillo de ojos bicolor.

El rubio llegó el primero, pero algo le detuvo en seco antes de que pudieran verle. Unos hombres agarraban a la madre del pequeño y le preguntaban sin descanso algo, una y otra vez. Ella se mantenía en silencio, con la cabeza gacha, y advirtió que estaba atada de pies y manos.

-¿Ladd-chan?- Musitó el pequeño entre jadeos al llegar a su lado, mirándole curioso. -¿Quieres comer mocos o algo? Voy a llegar antes a la tienda~-

-Shhh, agáchate.-

Sin entender muy bien obedeció, y entonces lo vio. Su madre ahora decía algo con un rostro que jamás había visto en ella, parecía muy enfadada. Y entonces le escupió en la cara a aquel que le hablaba en ese momento.

El golpe que le dieron cortó el aire y sonó tan fuerte como dolió. Shigeru no pudo contenerse y se levantó, chillando.

-¡MAMÁ! ¡DEJADLA EN PAZ!-

Ladd maldijo interiormente cuando el moreno corrió hacia ellos y alcanzó a patear tan solo a uno. Este, un rubio de cabellos largos, se encogió sobre si poniéndose la mano en la entrepierna, mientras Shigeru se escurría de otro que intentaba cogerle. Russo salió del escondite y salió en su defensa, dándole tal derechazo a otro rubio que seguramente Arata le habría silbado de admiración de estar allí.

El sonido de un disparo fue lo que los mantuvo quietos. El que agarraba a su madre, un hombre alto y moreno, tenía la mano levantada con una pistola en ella. Los miró con una pequeña sonrisa que no indicaba nada bueno.

-Chicos ¡Chicos! Tranquilos, podemos hacer las cosas bien sin que no le pase nada a nadie.-

Ladd puso tras de si al pequeño, con la mirada cargada de fiereza, pero también de miedo. Un disparo acabaría con su vida en cuestión de segundos.

-¿Qué quiere?-

-Vaya vaya, el valiente defensor de mi… hijo. –Esto dejó desconcertados tanto a Russo como al pequeño Shigeru, que abrieron los ojos aún más ante tal sorpresa.

-¡Imposible, papá está muerto!-

-Oh ¿Eso te ha dicho tu madre?-

-¡Para mi estabas muerto!- Chilló Aoi. -¡Niños, huid! ¡Corred!-

Otro golpe le fue dado, esta vez en el estómago. Shigeru chilló y Ladd lo agarró para evitar que fuera a por ese hombre, viendo como los otros dos los rodeaban con cara de pocos amigos.

-Esto lo podemos hacer por las buenas. – Comenzó a decir aquel extraño hombre. –Shigeru, tengo el deber de llevarte a un lugar mucho mejor. Allí hay comida hasta decir basta, camas cómodas, se puede estar fresco en verano y calentito en invierno y podrás estudiar como un chico normal.-

-¡Suelta a mamá!-

-Está bien, está bien, la soltaré… Pero primero ven.-

Shigeru, tras unos segundos, comenzó a caminar hacia él. Pero en seguida Aoi comenzó a gritar de nuevo.

-¡No, Shigeru! ¡No vengas! ¡Corre! ¡Corred!-

Ladd tuvo que volver a contener al menor cuando aquel hombre disparó a su madre en la pierna. Madre e hijo gritaron de dolor, dolores diferentes, pero de dolor.

-¡Te mataré!- Chillaba el pequeño, revolviéndose en los brazos del rubio. -¡Te mataré!-

-Tienes dos opciones. – Comenzó a decir, tan tranquilo como si nada ocurriera. –O vienes por las buenas y no le pasa nada a tu mamaíta, o la matamos y luego te llevamos por las malas. ¿Qué prefieres?-

-¡Elijo matarte, maldito!- Chilló, preso de la ira y del dolor al ver a su madre sujetándose la pierna mientras la sangre corría.

-Que lástima…- Negó con la cabeza aquel moreno, encogiéndose de hombros. -… Cogedles.- Dijo mientras disparaba esta vez al hombro de la mujer

Antes de darse cuenta, cada uno tenía encima a algunos de los rubios entre gritos de dolor y de puro odio. Se removieron, intentaron dar guerra, pero no tardaron mucho en tener las manos atadas mientras los obligaban a arrodillarse. Ladd pudo ver a su “hermano pequeño” llorar de pura rabia e impotencia.

-¿Qué hacemos con este?- Siseó uno de aquellos hombres, observando a Russo.

-Nos vendrá bien de rehén para que mi hijo se comporte. Lo llevaremos como esclavo.- Poco a poco se acercó a los muchachos, sonriéndoles. – Shigeru, te voy a enseñar lo que le pasará a tu amiguito si desobedeces. Dino, empieza con la madre.-

Lo que vieron aquel día se quedaría grabado profundamente en la memoria de los dos muchachos. Aquel hombre la abrió por la mitad sin molestarse lo más mínimo en matarla antes para evitarle el dolor, pero ella tampoco fue capaz de durar demasiado. Dirigió una última mirada a los niños cargada de tristeza, impotencia y decepción de si misma mientras Shigeru gritaba y Ladd le decía una y otra vez que no mirase, sin poder contener las lágrimas e incapaz de apartar la mirada el tampoco. Les dijo que le cambiaran por él, que la dejasen ir con su Shigeru, que él haría lo que quisiesen, pero eso solo los hizo reír.

Sacaron poco a poco sus órganos para meterlos en una pequeña neverita, comentando el precio de cada uno entre ellos. Los muchachos vomitaron, lloraron y el menor quedó en shock, con la mirada perdida. Ladd tiritaba y hacía lo posible por mantenerse consciente por si debía defender al chico.

-Tienes que comportarte como es debido para que a tu amiguito no le pase esto ¿De acuerdo?- El moreno levantó la cabeza de Shigeru por el mentón, pero solo consiguió una mirada perdida. -…Vámonos, no nos queda mucho tiempo.-

Los llevaron a los dos hasta una pequeña camioneta y los metieron en la parte trasera. Ladd se apegó lo máximo posible al menor y pasó las manos bajo sus pies para poderlas tener en la parte delantera de su cuerpo y así acariciar al muchacho y acurrucarlo en su pecho, que ya había caído inconsciente. Finalmente, un fuerte mareo le hizo cerrar los ojos y desear que aquello solo fuera una pesadilla.

Ambos despertaron al llegar a lo que sería para ellos el lugar de las torturas. Una mansión gigantesca les daba la bienvenida con un aspecto macabro desde el primer momento. Los sacaron de la camioneta a patadas y les obligaron a entrar, guiándoles hasta un enorme salón donde más adultos esperaban. Los ojos se clavaron en ellos, comentando entre si cosas acerca de ellos, como si fueran objetos en una subasta.

-El rubio me vendría bien para algún sacrificio.- Musitó un hombre, que casi se relamía al verle.

-Ese muchacho no se toca. Será la manera de tener controlado a Shigeru. Lo tendremos de esclavo, pero nada de sacrificios ni de matarle ¿Entendido?-

Varios pusieron quejas pero de nada sirvieron. El menor mantenía la cabeza agachada, temblando, y Ladd alcanzó a acariciarle un costado por unos segundos.

Después de la “presentación”, los separaron. Ladd fue a una pequeña habitación del ala oeste, que tenía una cama, una lamparita y una pequeña mesa, mientras que Shigeru fue a una del ala este, que contaba con lo mismo. Los mantuvieron horas en aquellas habitaciones, arreglándoles, y aunque al rubio le dieron ropa más bien normalita, al moreno le vistieron con ropajes de calidad exquisita. En la cena pudieron volver a verse para comer con ellos.

Se sentaron juntos en la mesa, y bajo esta misma Russo no tardó en cogerle la mano al chiquillo, pudiendo notar que tiritaba.

-Todo saldrá bien…- Le susurró, apretando su pequeña mano.

-Tengo miedo, oniichan….- Musitó con apenas un hilillo de voz, intentando no llorar.

-Yo te protegeré. No te pasará nada… Te lo prometo.-

Pero a medida que pasaban los días, Ladd se dio cuenta de que hizo una promesa imposible de cumplir. A él le encargaban fregar platos, lavar el suelo y la ropa, limpiar el polvo, preparar la comida, atender a todos los de la casa… Lo que se dice mantener toda la mansión ordenada, junto con unos cuantos más. Y cuando conseguía ver a Shigeru siempre tenía un nuevo golpe, una nueva marca, el corazón un poco más roto y menos inocencia en su mirada. Al rubio le permitieron ir por las noches a dormir con él, y el moreno lloraba y lloraba, hablándole de lo que le hacían. Y mientras más pasaba el tiempo, peores cosas le hacían. Llegó un punto en el que el chico había perdido toda inocencia y temía acercarse al rubio por temor a que le obligasen a hacerle daño. Pero Ladd no se alejaba, estaba ahí siempre, le pasaba comida a pesar del riesgo de llevarse unos cuantos latigazos (tenía la espalda llena de marcas), y él solo abría sus brazos y le dejaba llorar entre ellos. El día en el que se enteró de que no era al único al que violaban, Shigeru sintió como el mundo se le caía a los pies. Ladd nunca le dijo que le obligaban a hacer, él era el único que hablaba de aquello entre lágrimas. Así que aquella vez fue él quien abrió sus brazos y dejó que su “hermano mayor” se desahogase como nunca había visto. Él solía pegar patadas o golpes para relajarse, y verle llorar era algo completamente nuevo. Pero no se alejó de él ni un milímetro. Acarició su cabello, besó este mismo y se mantuvieron abrazados hasta dormirse.

Y, mientras cerraba poco a poco los ojos, Shigeru se prometió a si mismo que sacaría a Ladd de allí o moriría en el intento.

*-*-*-*-*

Una de las cosas que quiero añadir es que las torturas a las que se ven sometidos tanto Angy como Ladd son iguales (Más información en la historia de Angy publicada en el álbum~), solo que Ladd, como "hermano mayor" que es, tiene que proteger a Angy y no preocuparle.
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Olexandr Koslov el Septiembre 11th 2012, 2:24 am

TT.TT ay Angy... esto esta cada vez mas genial pero me empezo a dar el mudo en el estomago como cuando siempre le pasan cosas malas a esos dos. sigue asi vas super bien Wink
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Alexandros Russo el Septiembre 11th 2012, 10:05 am

TTT_____TTT

Sabía que la felicidad no podía durar. Todo era demasiado bonito, demasiado "happy"... Asdfasdf, que cruel y a la vez que maravillosa historia ;_; Pobrecitos míos. Sobre todo la escena de Aoi me pareció especialmente dramática, se me formó un nudo en la garganta... que ya me duró el resto del capítulo, porque leñe, ha sido duro xDD Mi pobre Ladd de esclavo sexual 115430 Diría que me cuesta imaginarlo pero no es cierto porque de adolescente me lo imagino bien uke sexy (?).

Cari, ahora sí que sí, tienes que sacar el siguiente cap rápido. ¡No saber cómo sigue es un sin vivir! TOT
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ángelo Da Vinci el Septiembre 13th 2012, 2:40 am

Tararachan! Y aquí el capi cuatro~

Me alegra que os vaya gustando como queda *^* Estoy DESEANDO escribir el capi cinco, llevo imaginándomelo un montón de tiempo, de hecho creo que me voy a poner ya de ya. Os vais a quedar un poco pillados, pero a ver si os gusta.

De momento os dejo con el cuatro.

Capítulo 4


-Esta noche entonces…-

-Esta noche…-

Shigeru alzó la mirada para observar la celeste de Ladd, y ambos sabían perfectamente lo que sentía el otro en ese momento: Miedo. Un profundo miedo a que todo saliese mal, a que algo se torciera, a que alguien muriera… Pero también esperanza. La esperanza de poder ser libres y poder vivir tranquilos.

-Shigeru… - Cornelio entró en la habitación del chico, y su sonrisa, como siempre tranquila, se ensanchó al ver a Ladd. –Ah, estás con él… Mejor, también le estaba buscando. Ya es la hora de tus clases, venga, y Ladd, a la cocina a ayudar al cocinero con la comida ¡Vamos, no tenemos todo el día!-

Para una persona normal, el rostro de Cornelio era el de un padre con mirada tierna, que instaba a su hijo y su amiguito a ser personas provechosas en un futuro. Y ellos dos sabían como engañaban las apariencias.

La tarde fue relativamente tranquila. Shigeru falló tan solo tres veces al tocar la pieza que Cornelio le estaba enseñando, y Ladd pasó casi desapercibido en la cocina. Cuando la comida estuvo preparada, los dos chicos pudieron intercambiar miradas nerviosas, el moreno en la mesa intentando mantener las formas y el rubio en un rincón, atendiendo las necesidades de la familia. Un cuchillo desapareció de la mesa sin que nadie se diese cuenta…

Y la noche llegó. El moreno estaba en su dormitorio, preparando toda la parafernalia que a su tío le gustaba. Últimamente le había dado por el rollo asiático, especialmente los kimonos japoneses, Teniendo en cuenta los rasgos del muchacho, lo normal era que le quedasen que ni pintados. Pero una mirada triste podía destrozar una imagen bien hermosa…

Salió de la habitación y el guardia apostado en su puerta lo guió hasta uno de todos los dormitorios de la mansión. Suspiró profundamente y poco a poco entró.

-Ya era hora ¿No te he enseñado ya que la puntualidad es una señal de respeto?-

Cerró la puerta tras de si y se calló como pudo lo que tenía que decirle él sobre el respeto que le guardaba a ese hombre. Agachó la cabeza y se mantuvo en silencio, notando como su tío Giocobo comenzaba a acercarse a él.

-Te sienta realmente bien este kimono… Despierta los más bajos instintos de cualquier hombre.-

Apretó los labios y levantó la mirada, tragando saliva duramente.

-¿Si…? – Comenzó a decir, adoptando su mejor sonrisa lasciva mientras un dedo recorría ahora el pecho del mayor. -¿Y qué tan despiertos están…? –

Poco a poco lo empujó sobre la cama, subiéndose a sus caderas y rozando sus labios. Se medio incorporó para abrirse el kimono, metiendo la mano bajo este…

..y sacando un cuchillo en ese momento, poniéndoselo en el cuello.

-Ni una sola palabra. – Le siseó, regocijándose con aquella mirada sorprendida por su parte. Desvió la mirada para ojear el reloj de la habitación: Tres minutos para que fuera la hora acordada. En tres minutos sabría si de allí salían su aniki y él o si no salían ninguno de los dos. Una gota de sudor corrió por su frente, y sentía como la mano le temblaba de los nervios.

La puerta se abrió con rapidez. Ladd jadeaba y apenas vestía un trapo. Al moreno se le encogió el corazón cuando voy los nuevos moratones en su cuerpo, pero en ese momento aquello no eran más que minucias.

-¿Y el dinero?-

-…E-El segundo cajón de la cómoda…-

-Coge también el ordenador , y ropa. Y si tiene algún maletín, mete todo lo que sea de valor.-

-No vamos a poder cargar con todo.-

-¿Y a base de qué quieres vivir ahí fuera?-

No había tiempo de ponerse a discutir. Ladd consiguió encontrar una mochila donde metió el ordenador de Giocobo, el dinero, un poco de ropa . Cuando buscaba las joyas, el pomo de la puerta comenzó a abrirse…

-Gio ¿Has visto a Ladd? No lo veo por ningún… lado…-

Los chicos se quedaron helados, todo el color que tenían en el rostro se les fue. Dino se quedó atónito unos momentos… Y Gio aprovechó para quitarse el cuchillo del cuello.

Lo que pasó en los siguientes segundos se resumió en movimientos rápidos. Dino metió un grito para dar la alarma, Ladd fue a por éste mientras Shigeru intentaba detener a su tío Giocobo, que pretendía huir. Ladd le dio un derechazo a Dino que lo dejó k.o. , Gio consiguió escapar y Shigeru y su aniki se acercaron al balcón.

-¡No se abre, no se abre!- Chillaba el menor, con el corazón a mil.

-¡Joder, déjame a mi!-

Una sombra los cubrió y el moreno tuvo el tiempo justo para ver que era Dino con la pistola que siempre llevaba encima cuando rondaba la mansión. Todo iba a cámara lenta. Su tío bajó el brazo para apuntar a Ladd, éste solo atinó a cubrirse… y el moreno se movió con rapidez para darle un tajo que le cruzó todo el pecho. El arma se disparó, y hubieron de dar gracias a los dioses pues solo rozó el hombro de Russo.

-Oh dios, oh dios…. C-Cornelio me va a matar, me va a matar… -Gemía Shigeru, prácticamente metido en su mundo.

-¡CORRE!-

Un último empujón y la puerta del balcón se abrió. Ladd cogió de la mano a su pequeño hermano y tiró de él para que saltaran juntos. Solo les faltaba llegar a la puerta antes de que la cerraran, solo eso.

-¡Vamos! ¡¡Vamos Shigeru, corre!!-

Poco les faltó para que los cogieran los perros. Salieron por la puerta antes de que los guardias, que ya casi les pisaban los talones, la cerraran con la llave maestra, y corrieron por los alrededores como alma que lleva al diablo. Hubo un momento en el que una canción comenzó a sonar por los altavoces de la mansión, dejando la alarma de lado, y Ladd tuvo que arrastras al menor, que se tiró al suelo para cubrirse los oídos. Gracias a dios, cuando estuvieron suficientemente alejados, cada uno corría por sus propios medios.

Y corrían. Y corrían. Y corrían, evitando en la medida de lo posible el camino principal.

Llegaron a la ciudad bien entrada la madrugada, ambos agotados y sudorosos. A Ladd le costaba la misma vida respirar, y Shigeru sentía un tremendo dolor en el corazón. Alcanzaron a llegar a un callejón, donde se tumbaron para intentar descansar un poco. Tenían infinitas heridas en los pies y el cuerpo entumecido por el frío y el cansancio.

-Somos… Somos libres… aniki.-

-Somos libres… otôto.-

Se cogieron las manos. Los ojos comenzaban a pesarles a los dos. Y lentamente los párpados comenzaron a bajar…
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ladd Russo el Septiembre 16th 2012, 9:31 pm

Este cap ha sido super emocionante, amore *_* Estaba totalmente perdida en la historia, incluso me he asustado cuando he leído que empezaba a sonar la canción X_x Además, me gusta el detalle de que todo es parecido y a la vez diferente que en la historia real de Ángelo (yo esperaba que el tío que llamara a Angy fuera Dino, y cuando vi que no me quedé en plan... ¿y entonces el corte en el pecho qué? xDD Lo tenías todo pensado, eso me gusta >w<).

No sé porqué pero presupongo que estos dos no van a tener tiempo para ser muy felices en su libertad... Ains, quiero seguir leyendo! Gran trabajo Nao >w<
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ángelo Da Vinci el Noviembre 22nd 2012, 11:10 pm

¡Buenas, aquí os traigo el siguiente capítulo!

He de decir que he dado un salto gordo en el tiempo, pero eso no significa que no vaya a contra lo que les pasó cuando escaparon de la mansión >wo Tranquilos que os lo contaré.

Por otro lado, no me acaba de convencer de como me queda este capítulo, pero ya es la sexta vez que lo cambio y creo que va siendo hora de publicarlo xDDD

La primera parte del capítulo la escribí con esta canción: https://www.youtube.com/watch?v=bBb-J0hcBQA , así que recomiendo escucharla al menos hasta que Angy sale del piso del ligue de una noche. Además, es la canción que bailan nuestra parejita.

No digo nada más. ¡Disfrutad!

Capítulo 5

Sábado. Sábado noche, sinónimo de juerga, seducción, pasión, alcohol, risas. Los barrios japoneses estaban repletos de jóvenes que iban a pasarlo bien, bares con gente a más no poder, discotecas, conciertos de rock... incluso las zonas más desiertas de la ciudad tenían muchachos que buscaban jugar. Y no hablemos de los barrios más famosos: Shinjuku, Minami, Harajuku... Shibuya...

Y no podían faltar los reyes de la sexualidad en aquel barrio juvenil.

Uno con sus veinte años y el otro con sus veinticuatro, eran los rompecorazones reconocidos del lugar. Los nombres de los hermanos Giorgatos (apellido que adoptaron) iban de boca en boca, y no era para menos: Un italiano, rubio de ojos azules, alto y con ese atractivo masculino que hacía a todos caer, y su hermano pequeño, con aquella sonrisa seductora, los tatuajes, unos ojos que destilaban lujuria y aquel pelo tan hermoso que hacía de su rostro una belleza andante... Pues tenían que destacar.

Con sus trajes negros, sus zapatos de lujo y sus sombreros de gansters destacaban entre la multitud, y no era de extañar que cada cinco minutos se tuviesen que parar a saludar a algún conocido. Las relaciones de Tokyo era algo realmente importante si querías tener éxito.

-¿Será tío o tía esta noche, aniki?-

-Depende de lo que encontremos ¿No, renacuajo?-

-Tú encuentras de todo.- Rió el muchacho, entrando en uno de los locales de baile que solían frecuentar. Observó a uno de los camareros, que le dedico una sonrisa y un saludo con la cabeza, y dijo: -¡Lo de siempre!-

-Creo que deberíamos ir más a Shinjuku, aquí ya nos conoce todo el mundo.-

-¿A la zona del barrio rojo? ¿Para qué, si ya tenemos todo lo que necesitamos en Shibuya? - Nada más decir eso le guiñó el ojo a un joven no mayor que Ladd seguramente.

-Eso diras tú, pero yo ya me he follado a todos los tíos y tías de aquí. A ti te faltan todavía.- Espetó Ladd, con una sonrisa prepotente.

-Serás cabrón.- Dijo entre risas Angy, que le dio un pequeño golpe. -Me he tirado a más tíos que tú, y lo sabes.-

-Soñar es gratis - Le chinchó el mayor, intentando molestarle. Hizo ademán de llamar a otro de los camareros al que entregó el sombrero y la chaqueta, al igual que Ángelo. -¿Bailamos entonces o seguimos discutiendo de quién ha follado más?-

-Bailamos. Es obvia la respuesta a eso.-

Pista de baile. Una moneda para el equipo de música, eligieron una canción y a bailar.

Aquella era una de las múltiples tácticas de ligoteo que tenían aquel par de "hermanos": Pegaban sus cuerpos, Angy rodeaba el cuello de Ladd con sus brazos, uno se restregaba contra el otro y ya tenían todas las miradas del local encima, deseando ser una de las partes de aquella pareja de baile.

Roces de labios, manos acariciando lugares no muy decorosos, un par de botones que se iban y más de una vez algún que otro "mimo" en el cuello. La temperatura subía, y con ella aumentaba la expectación y las ganas de los espectadores de estar ahí.

Una hora después, cada uno estaba con su correspondiente víctima.

Una preciosa japonesa muy bien dotada (no muy característico de las asiáticas) era el juguete de Ladd esa noche, mientras que Angy había escogido al joven al que le guiñó el ojo, moreno, alto y con ese airecillo peligroso que tanto le gustaba al chico. Besos, mordidas, movimientos candentes y gemidos eran el presente de los hermanos, algo que cada vez se hacía más y más habitual. Antes eran solo los sábados noche, más tarde también los viernes noche y poco a poco era prácticamente todos los días de la semana. La libido de ambos parecía haber ido aumentando, y tenían más y más ansias de sexo, como si no consiguieran satisfacerse.

Y Angy ya comenzaba a darse cuenta de por qué.

-¿Mañana que quieres para desayunar?-

-¿Qué?-

El menor abrió los ojos tras ese breve descanso que se había permitido después del polvo que, debía reconocer, no había estado pero que nada mal. Observó entonces a su acompañante, extrañado.

-Te quedarás a dormir ¿No?-

-Oh... Lo siento, no es mi... como decirlo... estilo ¿Comprendes?-

-¿Tu estilo es acostarte con alguien y olvidarte de él?-

-"Me ha tenido que tocar el único macarrilla con corazón, dios."- Pensó para si. -Si, exacto.-

-Eso no está muy bien...-

-¿Me lo va a reprochar alguien que se acuesta con otro nada más conocerle? - Ángelo rió y se puso en pie, comenzando a vestirse.

-Pensaba que podía haber algo... Como me guiñaste el ojo, pues...-

-A eso se le llama ligar. Vamos, un sábado por la noche no buscas a la pareja ideal, buscas un buen polvo y sin complicaciones.- Explicó mientas se acomodaba la corbata. Entonces cogió su sombrero, le dedicó una última sonrisa sensual al otro y dijo: -Ciao, amore.-

Al salir por la puerta de aquel piso de estudiantes, dio un fuerte suspiro y cerró los ojos, acariciándose estos. No era el primero que le decía eso, y ya comenzaba a comerse un poco la cabeza con ese tema. Desde que Ladd le salvó la vida cuando Donatello estuvo apunto de asesinarle perdió toda la fe en el amor y todo lo que este implicaba. Si no hubiese estado su aniki ahí no sabía que hubiera pasado. Y por supuesto no se olvidaba de Galileo, al que también debían mucho tanto Ladd como Ángelo.

Pero eso era el tema. Comenzaba a sentir que necesitaba algo más para completarse, que no estaba totalmente satisfecho. Faltaba algo en su vida. No...

...Faltaba cambiar solo una cosa en su vida.

Y sentía que tenía la respuesta en la punta de la lengua, pero que estaba tan ciego que no conseguía verla. Y eso comenzaba a desesperarle.

Entre tanto pensamiento acabó por llegar al piso que tenían, y antes de abrir la puerta ya comenzó a escuchar ciertos sonidos que le hicieron fruncir el ceño.

-Aaah no, ni de coña.-

Abrió con fuerza la puerta y, sin cerrarla, fue directo al dormitorio. Allí e nuevo abrió otra puerta con la misma fuerza, y vio a una muchacha cabalgando a Ladd.

-¡E-Eh!-

-¡Ángelo, ¿Qué haces?!-

-¡Fuera de aquí, vamos, fuera!- Exclamó mientras se acercaba a ellos e iba cogiendo la ropa de la chica. -¿Te lo repito con un cuchillo en la mano? ¡Fuera!-

La mujer no se hizo de rogar y, cogiendo la ropa que le dio Angy, salió de allí disparada. Una vez escuchó la puerta de fuera cerrarse, Ladd habló.

-¡¿Pero qué coño haces, estás mal de la cabeza o qué?!-

-¡Te he dicho mil veces que no quiero ligues aquí! ¡Ni uno solo!-

-¡No teníamos a donde ir, todavía vive con sus padres!-

-¡Pues os jodéis los dos, o te buscas a otro! ¡Al igual que tú no tienes por qué escuchar como follo, yo tampoco tengo por que escucharte a ti!-

Ladd comenzó a gruñir y a gritarle, pero a partir de ahí Angy simplemente desconectó y se fue a la ducha. Eran las tres y media de la mañana y ya se le había quitado todo el sueño de golpe.

-¡Hay que joderse contigo!-

El rubio, tras ponerse los pantalones del pijama, se decidió por salir al balcón y comenzar a fumar como un condenado. El tabaco comenzó a quitarle el mal humor, pero no del todo.

A él comenzaba a pasarlo lo mismo que a Angy. Empezaba a sentir que no tenía suficiente, que tenía que cambiar algo en su vida para que estuviera completa, pero al contrario que su hermano menor, cada vez que le asaltaban estos pensamientos decidía ignorarlos y ponerse a otra cosa. Él no era un hombre que se comía el coco por tonterías, pero debía admitir que ya comenzaba a impacientarse. Esa maldita sensación no se le iba ni a la de tres, y eso le molestaba bastante.

A su cuarto cigarro, el menor salió del baño en albornoz y se acercó a él. Estuvieron unos largos momentos en silencio hasta que el moreno se decidió a hablar.

-Lo siento, pero sabes que no debemos traer a nadie aquí...-

-Por un error que tú cometieras no tengo por qué fastidiarme yo.-

-Tampoco te pases ¿Eh? Ten cuidado con lo que dices.- Cogió el cigarro que Ladd tenía y le dio una larga calada. - Tú también estuviste a punto de meter la pata con Alex.-

-Eso no es cierto, lo tenía todo controlado.-

-Si, ya, casi descubre que fuiste tú el amante de su novio y os vuela la cabeza a los dos.-

-Conseguí largarme ¿Verdad? Y no sabe nada.-

-Esa venganza tuya estuvo a punto de enviarte a la tumba.-

-Pero no ha sido así.-

-Es obvio que conmigo tampoco ha sido así.-

-¿Y si no hubiera estado yo, qué?-

-¿Y si no te hubiera avisado yo de que Alex iba a casa del novio, qué?-

Los dos se observaron un instante antes de echarse a reír por lo bajo. Ladd pasó un brazo por lo hombros del moreno y lo acercó hacia si, dándole un beso en el pelo.

-Mocoso idiota, no consigo enfadarme en serio contigo.- Admitió el rubio con pequeñas risas.

-Y yo no consigo fastidiarte como querría.- Respondió igualmente entre risas Angy.

-¿Dejarme sin polvo te parece poco?-

-Mmmm... Sep. Sabes que mis bromas son más pesadas.-

Ladd le revolvió el pelo al menor y le instó a entrar de nuevo en el piso. Allí entraron de nuevo en el dormitorio, donde el moreno se puso igualmente el pijama.

-Me da yuyu meterme ahora sabiendo que te has estado follando a una tía ahí.- Musitó el muchacho medio asqueado.

-No nos hemos puesto en tu lado de la cama idiota.- Dijo metiéndose en la misma, cubriéndose un poco.- Anda, ven aquí.-

Ángelo prácticamente se tiró encima del mayor cuando este abrió los brazos. Se acomodó encima de su cuerpo y se restregó contra su pecho, riendo.

-Eres peor que cuando eras un crío.- Rió Ladd, acariciándole el pelo tranquilamente.

-¿Tú crees?-

-No lo creo, lo sé ¿Cómo se pueden tener veinte años y seguir durmiendo abrazado a tu aniki? -Preguntó en tono burlón para picarle.

-¿Como se pueden tener veinticuatro años y tener que vivir con tu otôto?-

-Yo no tengo que vivir contigo.-

-¿Y por qué no vives solo?-

-¿Quién te protegería entonces, he? Te metes en una cantidad de líos impresionante.-

-Ya ya ¿Y tú no?-

-Anda, calla ya mocoso, a dormir.-

-Vaaale vaaaaaaale... Buenas noches.-

-Buenas noches.-

Ladd cerró los ojos y se concentró en quedarse dormido, pero Angy no podía más que darle vueltas a lo que le estaba pasando. A los cinco minutos volvió a abrir la boca.

-Aniki...-

-Mmmh...-Gruñó el mayor, suspirando.

-¿Tú crees que nos falta algo?-

-...Ángelo, no son horas por Dios...-

-No, en serio... ¿Nos falta alguna cosa?-

-¿Cómo qué...?-

-No lo sé, por eso te pregunto.-

-¿Y en serio crees que a estas horas te puedo responder?-

-Joder Ladd... Pues nada.-

-¡Oye!-

El menor se había quitado de encima y ahora estaba tumbado en su lado de la cama, dándole la espalda al rubio, enfurruñado. Russo rodó los ojos y se giró para poder abrazarle con fuerza para que, aunque se removiera, no se pudiera escapar.

-¡Suéltame! ¡Déjame en paz!-

-¿Te quieres estar quieto de una vez?-

-¡No!-

-¡¡Ángelo, ya vale!!- Ante el grito, el chico finalmente se estuvo quieto. -¿Se puede saber que te pasa?-

-Yo que sé, estaré con la regla.-

-Lo que estarás es con alguna tontería rondándote la cabeza.- Suspiró con fuerza, intentando acordarse de lo que hablaban hacía solo unos minutos. -A ver... ¿Que clase de cosa crees que nos falta?-

-¡Que no lo sé! ¿Es que no me escuchas?-

-A estas horas, poco. Venga, dime que te ocurre, tontito...-

-Yo que sé... Me siento raro ¿Vale? Siento que necesito cambiar algo.-

-¿Cambiar algo?-

-Si, cambiar algo. Y no sé el qué y me desespero y ¡Arg!-

-Ya, ya...- Le dejó suaves besos en el pelo, aflojando un poco el agarre. -Quizás debas descansar ¿No crees? Para estar más despejado.-

-Creo que si..-

-Venga anda, duérmete. Mañana hablaremos de esto.-

Y aunque tres minutos después Ladd ya estaba roncando, Ángelo todavía estaba despierto dándole vueltas al asunto. ¿Qué era lo que le faltaba, que necesitaba cambiar? Se acurrucó un poco más y cerró los ojos, entrelazando una de sus manos con las de su hermano.

-Buenas noches, aniki...-


Última edición por Ángelo Da Vinci el Diciembre 19th 2012, 12:27 am, editado 1 vez
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Olexandr Koslov el Noviembre 23rd 2012, 2:24 am

OMG Nao! que genial el capitulo! xD Sigue así, quiero tener mucho de qué leer cuadno llegue... y me tienes que dar updates... ya veía que Angy tenía un ataque de celos más fuerte con la chica xD
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

Mensaje por Ángelo Da Vinci el Diciembre 19th 2012, 2:05 am

he de decir que este es un capítulo cortito, pero también importante para el curso de la historia (ya veréis por qué). Prometo que los siguientes serán más largos y habrá más emoción~

Capítulo 6

Lunes, 11:00 a.m.

-¡¡Ladd!! ¡Ladd despierta!! ¡¡LADD!!-

Finalmente el tortazo que le metió al rubio consiguió despertarle. Claro que el rubio en seguida le devolvió el golpe al aire para defenderse de un posible ataque, pero Angy pudo esquivarlo.

-¡¿Qué coño pasa?!-

-¡Tienes una entrevista de trabajo en hora y cuarto! ¡Date prisa y levántate!-

-....-En seguida la venita a punto de estallar se hizo presente en la sien de Ladd.- ¡¿Para eso me despiertas a tortazos?!-

-¡No te levantabas! Venga coño, que no tienes todo el día ¡A la ducha! Te iré preparando el desayuno.-

Antes de que el rubio pudiera decir algo el mocoso que tenía por otôto ya había desaparecido de la habitación. Ladd se tumbó de nuevo unos momentos, intentando relajarse, y suspiró con fuerza. No podía seguir siendo toda la vida un matón, y no sabía de donde sacaba la pasta Ángelo (una buena suma de dinero), pero algo le decía que no de un lugar muy... recomendable. Era hora de darle un poco de estabilidad a la vida de ambos (¿Por qué si no había ido dejando currículums por ahí? ).

El pelinegro estaba en proceso de prepararle unas buenísimas tostadas de mantequilla y mermelada al rubio, un par de tortitas, un buen café y un zumo. Aquel cuerpo necesitaba muchísima energía, y sabía que aunque se comiera eso todavía tendría hambre. Pero no daba para más, el lugar de trabajo estaba algo lejos, y era de buena educación llegar unos minutos antes. Contando que tardaría veinte minutos en ducharse y asearse bien, unos diez o quince para desayunar, y que tardaría unos treinta minutos en llegar... Bien, no estaba mal, tenía diez minutos de margen por si pasaba alguna cosa que lo retrasara.

Ladd, una vez ya bien duchado y aseado, salió del baño en albornoz y fue a la cocina, donde su hermano le dio la bandeja con lo que tenía preparado del desayuno, solo faltaban el café y las tortitas, a punto de hacerse ya. Hablaron del lugar desde lo llamaban, como debería contestar el rubio a las preguntas y de que harían ese día en especial.

-Yo tengo trabajo hoy.- Dijo el menor, dándole la espalda al otro mientras servía las tortitas en un plato.-Llegaré bastante tarde.-

-¿A dónde irás?-

-A hacer unas cosas.-

-¿Qué cosas?-

-Pues... cosas.- Se acercó al mayor y le dejó el plato, caminando entonces al dormitorio.

-No me gusta que hagas cosas sin que yo lo sepa.-

-Y a mi no me gusta dormir y tengo que hacerlo.- Respondió, mientras abría el armario y sacaba el traje blanco de Ladd para dejárselo preparado.

-¡No compares una cosa con otra!-

-Son dos cosas que no nos gustan pero que tenemos que aceptar si o si.-

-¡Si o si, no! ¿Por qué coño no me dices que haces?-

-¿Y por qué tengo que decírtelo?- Salió de la habitación y caminó hasta estar frente al otro, poniéndose las manos en las caderas.- ¡Ya soy mayorcito para saber que hacer o que no hacer! Y ahora termínate el desayuno de una vez y vístete ¡Vas a llegar tarde!-

-¡A mi no me mandas! ¡Ángelo! ¡¡ÁNGELO!!-

Tarde, el crío ya se había vuelto a ir a la ducha y lo había dejado otra vez con la palabra en la boca. El mayor gruñó y se levantó sin terminarse el desayuno, se vistió a toda leche y se largó dando un portazo. Ángelo asomó la cabeza por la puerta del baño una vez se hubo ido y suspiró.

-Lo quiera o no, no va a poder protegerme siempre...-

*-*-*-*

-...Y finalmente, aquí tenemos los dormitorios de los internos. Si ve a alguno caminando por aquí por la noche no se prive de mandarlo a la sala de castigo.-

-No se preocupe, lo haré.-

-Bien, pues... Empieza usted mañana, su primer turno es a las diez.-

-Aquí estaré.-

-Puede darse si quiere una última vuelta para familiarizarse un poco más.-

El vigilante le hizo una reverencia y allí lo dejó sin más. Ladd decidió que, como el mocoso no llegaría a casa hasta tarde, podría pasar el tiempo dando vueltas en su nuevo lugar de trabajo, el reformatorio Watari. Y de esta manera comenzó a caminar por los pasillos. Aunque no tardó mucho en aburrirse e irse de vuelta al piso, no estaría de más descansar el día antes de comenzar a trabajar.

Había estado prácticamente todo el día fuera. Cuando llegó, esperó su turno y la entrevista se alargó más de lo esperado. Amablemente uno de los vigilantes le invitó a comer para hablarle del Watari, y cuando se dieron cuenta ya casi eran las cinco de la tarde. Le enseñó las instalaciones del reformatorio, lo que duró un buen rato debido a que un interno había decidido dar por culo al vigilante que lo acompañaba. A las siete y media de la tarde era cuando por fin salía de allí. Antes de volver a casa, se dio una vuelta por la ciudad, ya que no tenía nada que hacer, y finalmente volvió a su hogar.

Llegó al piso, abrió y...

...nada.

Por un momento había tenido la esperanza de que Ángelo se hubiera quedado allí, que no hubiese salido a hacer lo que fuera que hiciese. Pero no estaba allí.

Lo primero que hizo fue quitarse ese traje y ponerse algo cómodo. Luego fue a la cocina, y descubrió que su otôto le había dejado comida preparada. La cogió, se fue al sofá, puso la tele y ahí se quedó hasta la una de la mañana. Y de ahí a la cama.

Hacía horas que dormía cuando escuchó a Ángelo entrar. Al principio fue silencioso, pero luego, por sus pasos, pudo notar que iba dando tumbos y a partir de ahí comenzó a tirar cosas.

-Joder....-

Al ver que no paraba, pensando que estaría borracho hasta las cejas, se levantó de la cama y fue al pasillo a encender la luz.

-¡¿Quieres dejar de...hacer...ruido...?! ¡Ángelo!-

El moreno estaba lleno de golpes por todos lados y parecía que se fuera a desplomar en cualquier momento. Se apresuró a cogerle y a llevarlo corriendo a la cama.

-¡¿Qué coño ha pasado?!- El chico no dijo nada, solo se aferró a él y se acurrucó.- ¡¡Ángelo!!-

-D-Déjame, quiero descansar un rato...-Musitó a modo de respuesta.

-¡Hasta que no me respondas no te voy a dejar en paz! ¡Ángelo! ¡ÁNGELO!-

Se había desmayado. El maldito mocoso se había desmayado. Ladd corrió a coger el teléfono y marcó rápidamente un número...

-Vamos... Vamos, cógelo.. Cógelo...-
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Re: Cosas del destino [Fic LaddAngy]

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